25/12/13

MÚSCULO Y EJERCICIO

   En el músculo, mediante un ejercicio intenso, el riego sanguíneo aumenta también en unas veinte veces sus valores normales de reposos. El flujo sanguíneo en reposo es de 4-7 mililitro de sangre por cada 100 gramos de masa muscular y esto aumenta hasta 50-75 mililitros. En reposo sólo el 10-20% de los capilares musculares están abiertos y en el ejercicio intenso todos se abren, por lo que hay también, más superficie de intercambio de gases entre músculos y sangre y así llega más fácilmente el oxígeno al músculo. Por otro lado, durante el ejercicio, la hemoglobina aumenta su poder de liberación del oxígeno que transporta. 
   La contracción muscular produce la dilatación arteriolar debido a la liberación de adenosina y a la momentánea disminución del oxígeno que está alrededor del músculo.
   Se ha citado anteriormente la acción del sistema nervioso simpático en la dilatación de los vasos musculares, pero quien mantiene esta vasodilatación durante el ejercicio es el propio músculo.
   Al comienzo de la actividad física se activa la circulación, se libera el corazón de su control nervioso parasimpático y se estimula con el simpático, lo que aumenta el gasto cardíaco y la presión arterial,debido a la estrechez de los vasos sanguíneo del organismo. Por otro lado, el regreso de la sangre hacia el corazón, tras dejar el oxígeno en los tejidos, se ve favorecido. Este hecho provoca que la presión con que la sangre entra en el corazón aumente. Es así que por la ley de Srtarling (según la cual cuanta más sangre entre, más se dilata el corazón y más fuerza emplea en la contracción) el corazón bombeará más sangre y con mayor eficacia. El músculo cardíaco puede llegar a efectuar 180 contracciones por minuto, si el ejercicio es muy intenso.

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