2/11/13

LA SALUD DE NUESTRO PERRO

La salud de nuestro perro
   El perro puede padecer casi todos los trastornos y malestares físicos que afligen al ser humano. Además, la selección de razas ha intensificado ciertos aspectos negativos de la salud del can. Afortunadamente, la moderna ciencia veterinaria permite una profunda y amplia serie de diagnósticos, tratamientos y remedios. Cuando un perro no se encuentra bien está en manos de su dueño, quien debe darse cuenta y tomar las medidas oportunas. Muchos perros pueden intentar ocultar su indisposición y quieren agradar tanto al dueño que tratan de comportarse como si no pasara nada. Cuando percibamos cualquier cambio en las rutinas o el comportamiento de nuestro perro, habrá que acudir al veterinario en busca de consejo.
El perro sano
   El perro sano es chispeante, se muestra alerta y casi siempre despliega una vitalidad entusiasta. Un perro en buena forma siempre estará dispuesto a hacer ejercicio o a practicar cualquier juego, aunque disfrute dormitando durante gran parte del día.
   Evaluar la salud del animal es una tarea muy sencilla. Una vez que comprendemos sus rutinas y comportamiento diarios, cualquier desviación de la norma resulta obvia. El perro es una criatura de costumbres fijas, con relojes biológicos finamente ajustados. Si nuestro perro no se levanta cuando lo suele hacer, se muestra reticente a jugar, es más lento o se comporta de forma anormal, habrá que acudir al veterinario.
   Además de observar su comportamiento, también podemos examinar su salud cuando lo aseamos. No deberían aparecer olores o secreciones desagradables o inusuales en boca, hocico, ojos, orejas, cuerpo ni en la zona urinaria o perineal. el animal debería moverse con su gracia natural, sin signos de dificultad al levantarse o echarse. El jadeo, el apetito, la sed y la frecuencia en hacer sus necesidades.
   Si observamos cualquier cambio en el color, la consistencias o la cantidad de sus deposiciones, tendremos que acudir al veterinario. A menudo el personal de la clínica puede solucionar nuestras dudas por teléfono, sin necesidad de que nos desplazamos.
   Piel: La piel normal es resistente, limpia, y no presenta escamas secas, olores ni grasa. El pelaje sano brilla y, salvo la muda, no se desprende al tirar de él. Dependiendo de la raza, el pelo debe caer uniformemente por todo el cuerpo. No debería haber signo de parásitos, restos de pulgas, caspa, úlceras, calvas, pruritos o fuertes olores.
   Perro en buena forma: Un perro sano está limpio, robusto y lleno de vida, disfruta con la compañía humana y no es reticente a que le toquen. El más leve cambio en su comportamiento habitual puede ser síntoma de enfermedad.
   Región anal: La zona anal debería estar limpia, sin signos de inflamación, bultos o heces secas. Lamerse en exceso o arrastrar la parte trasera por la alfombra o la hierba indica que hay alguna irritación, casi siempre provocada por la obstrucción de las glándulas anales.
   Ojos: Los ojos del perro debería estar brillante, limpios y libres de secreciones, sin signos de enrojecimiento, bizquera o mala visión.
   Orejas: La cara interna de la oreja debería ser de color rosa pálido y no presentar secreciones ni olores. Ambos pabellones debería colgar siméticamente. Sacudir la cabeza es normal, especialmente cuando el perro se levanta de una siesta.
   Boca: Los dientes del perro son más blancos que los del hombre. Las encías y la lengua debería ser de color rosa, a veces moteada de negro. Los límites entre encías y dientes deben estar limpios, sin huecos en que puedan quedar retenidos restos de comida, provocando mal aliento.
   Patas: Las patas debería ser proporcionadas, limpias y simétricas. Hay que inspeccionar los pies por si hubiera cortes, quemaduras o roturas y daños en las uñas; también hay que buscar siempre entre los dedos la presencia de semillas de gramíneas, que puede penetrar fácilmente en la piel provocando abcesos, siempre dolorosos.

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