20/11/13

APARATO URINARIO DEL PERRO

Trastornos del aparato Urinario
   Cualquier cambio en la función urinaria normal del perro justifica una investigación inmediata por el veterinario. Las molestias al orinar pueden estar causadas por una infección, presencia de sedimentos minerales en la orina o piedras en la vejiga, que actúan en la uretra. Esto, además de ser doloroso para el animal, puede poner en peligro su vida. El aumento en la frecuencia o la cantidad de orina puede estar motivado por una infección de las vías urinarias o por un serio trastorno metabólico, como la diabetes o desequilibrio hormonales. La incontinencia es frecuente en los perro más viejos, pero también se puede dar, por múltiples razones, en perros jóvenes.
   Sed excesiva: Puede ser un síntoma de enfermedad renal o hepática, o del mal funcionamiento de las glándulas suprarrenal o pituitarias. 
El aparato urinario
   Uréteres. Riñones. Uretra. Vejiga.
   Micción: Los riñones son los responsables de filtrar la sangre, reteniendo las sustancias químicas útiles y limpiando el cuerpo de las dañinas y tóxicas. El material de desecho pasa por los uréteres hasta la vejiga, donde se almacena. cuando la vejiga se llena, el perro expulsa la orina al exterior a través de la uretra. 
   Síntomas y trastornos: Molestias al orinar. Infecciones. Prostatitis. Piedra en vejiga o uretra. 
   Descripción: Las infecciones de vejiga y de uretra causan inflamación y una necesidad constante de orinar aunque la vejiga esté vacía. Los machos pueden experimentar la misma sensación cuando la próstata se agranda o infecta, o se inflama el pene. A menudo en la orina aparecen nubes de pus o se tiñe de sangre. Las infecciones de vagina pueden provocar molestias similares en las hembras. Más graves y más dolorosas es cuando se desarrollan piedras en la vejiga. El macho posee una uretra estrecha y a veces las piedras se alojan en ella, justo debajo del hueso del pene, causando molestias y dolor. 
   Acciones a emprender: La asistencia del veterinario es vital, ya que un perro puede morir en un par de días si no es capaz de orinar. Cuando sea posible, habrá que llevar una muestra fresca de orina al veterinario. si la causa de las molestias es una infección, se puede prescribir un acidificante  de la orina junto con los antibióticos, puesto que las bacterias a menudo se multiplican en medio alcalino. Si existen una obstrucción severa se puede recurrir a un catéter para hacer descender la presión y el dolor. Las piedras en la vejiga normalmente se diagnostican con rayos X. El tratamiento suelen incluir cambios significativos en la dieta.
   Incontinencia: Desequilibrios hormonal. Desplazamiento de la vejiga. Lesiones en la espina dorsal. Infección de las vías urinarias. Envejecimiento.  
   Descripción: Un perro con incontinencia no es consiente de que está derramando orina. Podría suceder cuando está echado. Las incontinencia no debe confundirse con la micción como signo de sumisión. Se da más en hembras, especialmente en las esterilizadas, de doberman, springer spaniel y del ovejero inglés, y está asociado a desequilibrios hormonales o a un desplazamiento anatómico de la vejiga. La incontinencia también puede estar provocada por lesiones en la espina dorsal que afectan al nervio que atiende a la vejiga, o por daños en los músculos del esfínter causado por una infección crónica del tracto urinario. Con el envejecimiento se produce un deterioro natural en el control de la vejiga. 
   Acciones a emprender: Sólo se puede controlar algunas formas de incontinencia. El perro debería ser reconocido por un veterinario en busca de cualquier signo de infección o lesión física. Si la que sufre la incontinencia es una hembra esterilizada a menudo se prescriben hormonas femeninas, mientras que si se trata de un macho se recurre a las hormonas masculinas. También se puede realizar un contraste de la vejiga con rayos X. Si esta prueba muestra que la vejiga se encuentra anormalmente alta respecto al hueso de la pelvis, se puede corregir quirúrgicamente  este efecto colocado la vejiga en una posición más normal. el veterinario puede tratar con antibióticos las infecciones, mientras que las hormonas anaboizantes pueden mejorar el tono muscular y el control del esfínter en animales viejos.
   Aumento de la micción: Infección de riñón o vejiga. Nefrosis. Trastornos hepáticos. Enfermedades de Cushing. 
   Descripción: Las infecciones de riñón y vejiga hacen que el perro orine con más frecuencia. Una mala filtración en el riñón, común en los animales viejos (nefrosis crónica) y en los individuos jóvenes de ciertas razas (nefrosis juvenil), hace que pase más orina diluida, aumentando también la sed. Determinadas enfermedades hepáticas, así como la diabetes mellitus y la insípida, un trastorno por el que el cuerpo no puede concentrar adecuadamente la orina provoca aumento de la sed y mayores cantidades de orina. Síntomas similares surgen las glándulas suprarrenal sintetizan demasiada cortisona (enfermedad de Cushing) o cuando el perro está siendo tratado con cortisona.
   Acciones a emprender: El examen de una muestra de orina por el veterinario puede detectar la presencia de azúcares, productos de desechos del hígado o proteínas, y su concentración. Las infecciones se pueden tratar con antibióticos. Si se ha deteriorado la filtración, el tratamiento consistirá en reducir drásticamente la carga de trabajo del riñón. Esto significa eliminar de la dieta casi todas las proteínas y sustituir por hidratos de carbono y grasas. Las diabetes mellitus se puede tratar con cambios en la dieta o inyecciones de insulina, mientras que la diabetes insípida se trata con gotas de hormonas en los ojos, que mejoran la capacidad para concentrar la orina. Los análisis de sangre a diagnosticar la enfermedad de Cushing, que se puede tratar con tabletas o extirpando la glándula suprarrenal hiperactiva.
   Disminución de la micción: Deshidratación. Fracaso renal. 
   Descripción: Cuando, por la razón que sea, un perro se encuentra enfermo y deshidratado, retiene tanto líquido como puede. La orina excretada será de color oscuro, a menudo de un dorado oscuro, y de consistencia casi pegajosa. No hay malestar asociado a la micción. durante las últimas etapas de un fracaso renal las cantidades de orina también se reducen drásticamente, y esa orina es mucho más oscura. A menudo el perro habrá perdido todas sus reservas grasas y la mayoría del tejido muscular, y se encontrará apático y aletargado. 
   Acciones a emprender: La deshitratación se puede combatir dando al animal gran cantidad de líquido. en caso de fracaso renal es esencial la intervención inmediata del veterinario para que los riñones vuelvan a funcionar. Los líquidos se pueden suministrar intensivamente por vía intravenosa. Debido a la acumulación de sustancias de desecho a menudo se recurre a través de la cavidad renal para purificar la sangre. Todo estos tratamientos se debería aplicar únicamente y exclusivamente si con ellos se puede reconducir la calidad de vida del perro a unos niveles aceptables.

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