19/5/12

Qué problema se derivan de tener una pareja

¿Qué problema se derivan de tener una pareja?
En los capítulos anteriores ya he mencionado que tener dos canarios es la mejor solución y también que, en tal caso, es mejor tener una pareja. Ahora bien, mantener una pareja también causa problemas. Éstos se refieren principalmente a la cría: en primavera los pájaros quieren criar e incubar. Si, por cualquier motivo, usted no lo desea, hay diversas posibilidades de impedirlo. Naturalmente que tales medidas no deben perjudicar ni la salud ni el bienestar de los pájaros.
Por ejemplo, resultaría perjudicial administrar a los canarios un preparado que disminuya el instinto reproductor. Desgraciadamente, tales medicamentos están a la venta y, aunque no suelen servir de nada o de poco, sí pueden dañar a los pájaros.
En algunos casos, no darle material ni ocasión para construir el nido puede disminuir o inhibir el instinto de cría. Pero, la mayoría de las veces, estas medidas tienen como consecuencia que los pájaros comienzan a arrancarse las plumas bien a sí mismos o bien mutuamente. Sobre todo la hembra no dejará de hacerlo. Entonces volará sin descanso con las plumas en el pico en busca de un lugar apropiado para nidificar. El fracaso a menudo frustra por completo al animal, de manera que se vuelve nervioso o ataca al macho.
Tampoco se debe intentar evitar una cría al precio que sea. Lo mejor es darle a la pareja un nidal y material para el mismo, que se ofrecerá poco a poco, primero el material más grueso y luego el más fino. Entonces la hembra se sentirá feliz de poder construir su nido y realizará la puesta, que consta de 3 a 7 huevos. Si en ese momento el propietario ya se ha procurado huevos de plástico, cambiará los verdaderos por éstos. La hembra incubará los huevos de plástico tan feliz como si fueran los de verdad, en los que todavía no hay vida si se sacan inmediatamente después de la puesta. O sea, que no hay por qué sentir remordimientos. Déjese incubar tranquilamente a la hembra. De esta manera se puede vivir una importante parte de su instinto de reproducción, del mismo modo de celo, de apareamiento y de construcción del nido. No se debe mover a la hembra a que, al cabo de 15 días, abandone la incubación quitándose el nido y la nidada. Se la dejará incubar todo el tiempo que ella desee. Normalmente incubará unos días más y dejará de hacerlo por sí misma. Ello será completamente natural y no desilusionará al pájaro tanto como se podría pensar. También entre los huevos de verdad puede ocurrir que no hayan sido fecundados o que los embriones mueran dentro del huevo. En tal caso, las hembras abandonan la nidada al cabo de 16 a 22 días.
A excepción de la cría de los polluelos la hembra habrá vivido una incubación. En ese momento se sacará todo el material, así como el nido, ya que puede ser que el instinto de cría no vuelva a aparecer durante ese año. En cualquier caso transcurrirán unas dos o más semanas hasta que la hembra quiera volver a construir un nido. Entonces se la dejará incubar otra vez tranquilamente los huevos de plástico.
Tal vez esto se pueda considerar cruel y cansado para con la hembra, pero no es cierto o, por lo menos, sólo en pequeñas medidas. Por otro lado, con este método se evita algo que pudiera ser grave para la hembra. Algunos criadores no sabían solucionar el problema de otro modo que quitándose los huevos, bien de uno en uno inmediatamente después de la puesta, o bien toda la nidada de golpe. Ello casi siempre tenía la consecuencia de que la hembra ponía enseguida más huevos. He recibido cartas de aficionados que me escribían desesperados que su hembras habían puesto 30 huevos y más, casi sin descansar un sólo día. El máximo fueron 60 huevos, tras cuya puesta el animal casi murió de agotamiento. Por otra parte, también hay algunas hembras que ponen huevos aunque se las mantenga solas, también a éstas es mejor dejarlas incubar de verdad. De los huevos de plástico no saldrán cría, pero después del período de la incubación la hembra estará feliz y sana.
Como ya se ha mencionado muchas veces la incubación no cansa demasiado a la hembra, por lo que tampoco necesitará una alimentación especialmente fuerte. O sea, no le dará una alimentación de cría, ni alimentos de origen animal, tales como comida blanda o un huevo duro; por lo contrario, además de granos, se le deberá dar mucha verdura.
Si el macho trata de atraer a la hembra fuera del nido para volver a aparearse, colóquele en otra jaula o en otra habitación. Lo mismo se aconseja en el caso de que el macho desee animar a la hembra demasiado pronto después de una incubación.

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