En 1926 en la ciudad de Newcastle en Gran Bretaña Doy-le describió,por primera vez, una enfermedad llamada (Newcastle disease).
Era la enfermedad de Newcastle o peste aviar atípica, que iba a extenderse por el mundo entero, alcanzando sobre todo y en primer lugar, las aves de corral.
Hasta 1970, las experiencias clínicas parecían probar que la paloma, puesta en contacto con gallinas infectadas, resistía naturalmente a esta enfermedad. Se admitía que las aves salvajes constituían verdaderas reservas de virus y que las palomas no desempeñaban ningún papel en la transmisión natural de la enfermedad de Newcastle. En cambio, las tórtolas eran ya sensibles al virus en dicha época.