29/3/13

Perro Boxer
                         La dentición. 
   El Boxer, al igual que todos los perros, tiene los 42 dientes divididos en dos arcadas y formados en diferentes tamaños. La arcada superior tiene 20 dientes, seis incisivos la pareja central, los incisivos medianos y los incisivos laterales, dos colmillos, ocho premolares y cuatro molares. La arcada inferior posee dos molares más que la arcada superior.
   Es la tercera semana de vida cuando comienzan a despuntar los colmillos. Después sucede lo mismo con los incisivos: a los 25 días aproximadamente, los laterales, a los 28 días los medianos y a los 30 los centrales
   Entre la tercera y la quinta semana salen el cuarto, el tercer y el segundo premolar, por este orden. Los primeros dientes del Boxer son de leche y tendrán que ser cambiados por los definitivos.
Perro Boxer
                         La dentición. 
   El Boxer, al igual que todos los perros, tiene los 42 dientes divididos en dos arcadas y formados en diferentes tamaños. La arcada superior tiene 20 dientes, seis incisivos la pareja central, los incisivos medianos y los incisivos laterales, dos colmillos, ocho premolares y cuatro molares. La arcada inferior posee dos molares más que la arcada superior.
   Es la tercera semana de vida cuando comienzan a despuntar los colmillos. Después sucede lo mismo con los incisivos: a los 25 días aproximadamente, los laterales, a los 28 días los medianos y a los 30 los centrales
   Entre la tercera y la quinta semana salen el cuarto, el tercer y el segundo premolar, por este orden. Los primeros dientes del Boxer son de leche y tendrán que ser cambiados por los definitivos.
Perro Boxer
     Las vacunas y las desparasitaciones 
   En cualquier caso no debe comprar un cachorro de Boxer que no tenga el certificado médico de buena salud, que tenga una edad inferior a los 60 días, y que esté privado de las vacunas más importante: el moquillo y la hepatitis.
   1. Vacunas. Las enfermedades a través de virus que se pueden prevenir por medio de las vacunas tienen distinta naturaleza, pero todas ellas son peligrosas.
   Las principales enfermedades virales del perro son: el moquillo, la hepatitis viral, la leptospirosis y la gastroenteritis hemorrágica. Los planes de vacunación para prevenir el efecto de estos virus, exceptuando la competencia legal del lugar, corresponde al veterinario, el cual, en cada caso, deberá asegurar la buena salud del animal.
   2. Desparasitaciones. La batalla contra la invasión de los parásitos debe llevarse a cabo con mucho rigor y sin bajar nunca la guardia. No de olvidar que los parásitos son responsables de las deficiencias óseas, que tienen como consecuencias manifestaciones de raquitismo y que además debilitan el cuerpo del animal y lo hace vivir menos.
   Estos registros y análisis son importantísimos ya que en que se detecte algún indicio de parasitosis: el abdomen hinchado, el pelo opaco y erizado, la inapetencia o el excesivo apetito, la diarreas, las molestias digestivas, los vómitos, el adelgazamiento, la abulia y el cansancio físico.

Perro Boxer
               La salud del cachorro
   Hay que proteger al cachorro de dos afecciones importantes durante esa primeras etapa de vida: el moquillo y la hepatitis infecciosa. No debes olvidar, por ninguna razón, la visita al veterinario tan pronto como pueda para que le administre al can las vacunas pertinentes y le realice un reconocimiento completo. De cualquier forma, como los cachorros pueden ser vacunados a partir de los dos meses de vida, debe preguntar al vendedor si ya ha hecho o si lo tiene que realizar usted.
   Si lo desea para su comodidad, también puede proporcionar al animal un suero temporal que le mantiene inmune durante dos semanas.
   Las nuevas vacunas que se administran en la actualidad se reduce a una única que combate simultáneamente el moquillo y la hepatitis, y puede ser inyectada en una sola dosis en tres sesiones, con intervalos de 15 días entre la primera, y la segunda y la tercera.
   Respecto a la rabia, existen vacunas antirrábica muy eficaces que tendrá que administrar en el caso de que se registre algún tipo de brote de esta enfermedad. No obstante, la inmunidad que proporciona la vacuna antirrábica no es permanente.
   

28/3/13

Perro Boxer
                            El coche
   El vehículo se ha convertido en un medio de transporte habitual y esencial para el ser humano y, evidentemente, un perro que saliva vomita o que no para de moverse por el interior del habitáculo se acaba convirtiendo en una molestia continua y constante para el dueño y sus acompañante.
   En estos casos, es decir, siempre que vayas a llevar al perro en coche, coja al cachorro en brazo para introducirlo y sacarlo del coche. indíquele al Boxer, desde el primer día, qué lugar debe ocupar dentro del coche, para que evite en todo momento que el perro se mueva o salte dentro de vehículo.
   En el supuesto de que su perro tienda a excitarse con cierta facilidad ante nuevos acontecimientos o ante desplazamientos, tome las medidas pertinentes ante cualquier imprevisto. Es decir, los perros excitados pueden ser propensos a tener diarrea; en ese caso límpielo sin más y no muestre o intente no mostrar mal humor ante el animal, ya que el perro no puede hacer nada para evitarlo.
   Los primeros trayectos que realice con el cachorro deben ser cortos, y no debe durar más de unos pocos minutos, a excepción de la recogida del animal en el criadero. Cuando lleve al perro en el coche conduzca con cuidado y tome las curvas despacio. No viaje nunca inmediatamente después de haber dado de comer al animal. Además, todos los viajes en coche con el perro deben concluir con un suceso agradable, del tipo de un paseo o la compra de una golosina apetecible para él, a modo de recompensa.
   Si a pesar de haber intentado familiarizar al perro con el coche, éste saliva y sigue vomitando, no dude en hablar del asunto con el veterinario.
   En el caso de que el animal no pare de moverse dentro del vehículo, no intente recompensarle parando el coche para que ande un poco. En estos casos lo que debe hacer es continuar la marcha hasta que el perro esté quieto, aunque sólo sea unos segundos. El perro debe comprender que a usted el alboroto y el movimiento no le impresiona y que no le preocupa lo más mínimo.
   En estos casos, existe un pequeño truco para calmar a aquellos perros que son unos gamberros  empedernidos; vaya por un camino que no haya circulación y acelere al máximo, llegando el momento realice una frenada brusca justo en el momento cuando el perro esté armando el mayor jaleo y movimiento posibles; cuando frene, el animal perderá el equilibrio, lo que le resultará enormemente desagradable. Una vez que lo haya realizado unas cuantas veces, el Boxer juguetón entenderá que debe estar quietecito callado dentro del coche.
   Las rejas especiales para las ventanillas resultan muy practicas, ya que impiden que alguien meta la mano dentro del coche y al mismo tiempo impide que el perro saque la cabeza por la ventanilla, además de aportar un suplemento extra de aire fresco al interior del habitaculo del vehículo.

27/3/13

Perro Boxer
           Los juguetes del cachorro.
   El juego es esencial para el desarrollo y educación del Boxer joven. En general, hay que mantener fuera del alcance del perro todo aquello que también sería considerado peligroso para un niño pequeño. Esto afecta esencialmente a cables eléctricos, animales de trapo, a trocitos de distintos materiales o a líquidos peligros.
   También debe, siempre que pueda, estar atento a lo que hace el cachorro, ya que, normalmente, éste siempre tienda a buscar aquellas cosas que son las más peligrosas.
   Por todo ello, merece la pena que se tome un tiempo para seleccionar adecuadamente los juguetes del animal. Evite, por tanto todos aquellos objetos de plásticos que no hayan sido fabricados especialmente como juguete para el can.
   Si hay algún objeto de la casa que le gusta al perro de forma especial, por ejemplo, los zapatos normalmente, les encanta, intente educar al animal en el sentido en que puede jugar con sus juguetes comprados a tal efecto y con todas aquellas cosas de la casa que el perro pueda romper, pero nunca con objetos que necesite. Por consiguiente, dele al cachorro sólo aquellas cosas que se pueda quedar y que pueda romper sin que le cause a usted ningún contratiempo.
   Los trozos anudados de sacos son ideales para que se divierta. Además, este simple juguete puede ir aumentando de tamaño según crece el perro. Igualmente son también perfectamente útiles los huesos de piel de búfalo, las pezuñas de buey, el trozo de neumático de una carretilla, una toalla vieja, las cajas de alimentos, los trozos de madera prensadas, etcétera.
   Guarde en una caja todos los juguetes del perro, así sabrá dónde están y cuántos tiene. Cuando no vigile al Boxer, procure darle sólo aquellos juguetes que no suponen ningún riesgo para él, y reserve la pelotas o bolas para juegos activos, de agilidad, de rapidez y en donde usted participe. No utilice las pelotas como elemento para que el perro aprenda a morder o similar. Las bolas son un elemento dinámico de su comportamiento y de su educación.
   Es muy importante que el perro sólo juegue por iniciativa del dueño, que diga cuando ha concluido el juego en cuestión y que guarde el juguete o los juguetes con los que se han divertido. Si cuando ha terminado el juego, usted le lanza el juguete hacia el perro, éste entenderá que ha ganado y se guardará el triunfo el juguete en su rincón.
   
   

25/3/13

Perro Boxer
               El collar y la correa.
   El cachorro necesita una correa de cuero normal que se pueda abrochar según la medida de su cuello, de tal modo que el perro no se pueda escurrir.
   Con la cadena de eslabones, el dueño dispone de una correa que sirve para siempre, adaptándose al crecimiento del perro, tanto para el joven Boxer temperamental como para el animal adulto.
   Los collares de corales están indicados para aquellos animales que no han aprendido a marcar el paso de la marcha del paseo del amo.
   Los collares de púas se clavan en el cuello del can cuando se tira de la correa. Este tipo de collares no le causa ningún dolor al perro aunque sí le provocan el suficiente daño como para que deje de tirar. Por tanto, el collar de púas sólo debe colocarse al perro con fines educativos y siempre bajo la supervisión del veterinario.
   Respecto a la correa de cuero, compre una de dos metros de largo con agarradero incorporado detrás del gancho. De esta forma tendrá siempre sujeto al animal y podrá modificar la longitud de la correa cuando le plazca.