14/10/11

La Seguridad

La seguridad, una de las modalidades a tener en cuenta
Quizás la única forma de saber si un aficionado realmente sabe o entiende de mensajeras es mirando los resultados que ha conseguido a lo largo de la temporada de concurso.
Concretamente, mirando el número de palomas que encesta y el número de palomas que recibe en el mismo día de la suelta (suponiendo que los concursos sólo duren un día.
Seguramente veremos esto más claros si ponemos un ejemplo concreto. Supongamos que dos aficionados vecinos se pusieron de acuerdo y realizan un concurso de palomas adultas.
Uno de ellos, el aficionado A, envió 10 palomas y recibió 10 en el día; mientras que su vecino, el aficionado B, también envió 10 pero sólo recibió 9 en el día (para nuestro propósito no nos interesa si la que le falló el primer día le retornó el día siguiente pues el concurso ya estaba cerrado por previo acuerdo mutuo).
En este sencillo supuesto, es muy fácil ver que el aficionado A lo ha hecho mejor que su vecino y contrincante el aficionado B, y por lo tanto, es el legítimo ganador de la prueba.
Compliquemos ahora un poco las cosas y supongamos que se vuelven a enfrentar nuevamente dichos aficionados. En este segundo concurso el aficionado A envió 10 palomas y recibió 8 en el día, mientras que el aficionado B envió 6 y recibió 6 en el día. Como ven, es más difícil resolver quien lo ha hecho mejor en esta ocasión.
La única forma de salir de dudas ante esta y otras ocasiones más complicadas es procediendo al cálculo matemático de la relación existente entre las palomas enviadas y las recibidas.
Este cálculo se realiza de una forma muy sencilla; Si nos fijamos en el número de palomas recibidas por ambos aficionados en este segundo concurso, vemos que para uno es de 8 y para el otro es de 6. Si sólo tuviéramos ésto en cuenta habría ganado el aficionado B, Ahora bien, como el aficionado A perdió dos palomas en este concurso debe sufrir una penalización que reduzca esta diferencia con el aficionado B que no perdió ninguna.
Dicha penalización bien podría ser igual a una reducción de esa número 8 en precisamente ocho décima parte (ocho palomas recibidas de diez enviadas) con lo que pasaría a convertirse en 6´4.
Aunque según este cálculo el aficionado A también ganó este segundo concurso, resulta que lo hizo por margen más estrecho de lo que en principio podía parecer (tan solo 6´4 contra 6).
Como han podido ver, para realizar un cálculo de este tipo basta el número de palomas enviadas (E) y el resultado obtenido multiplicado por el número de palomas recibidas (R).
El resultado de esta sencilla fórmula matemática: R x R/E no es más que la cuantificación del concepto de seguridad colombófila.
Es fácil darse cuenta de la exactitud del juicio que emite esta fórmula de la Seguridad, pues sólo se basa en dos variables: R = número de palomas recibidas en el día; y E = número de palomas enviadas; que son muy fácil de conocer.
El número de palomas enviadas (E) por el aficionado se controla en el momento de la recogida de sus palomas en el Club (apuntando el número de la anilla y colocándole un rossor con un número secreto a cada paloma); y el número de palomar que recibe(R) en el mismo día de la suelta se puede controlar haciendo que entregue los rossores antes de las doce de la noche del día del concurso.
Una vez entendido el concepto de "Seguridad" y conociendo la manera de calcular, nos resultará fácil admitir que fundamental que exista el campeonato de Seguridad.
Realmente es el tipo de competición ideal para diferenciar entre los aficionados que en verdad saben todo lo necesario sobre como viajar mensajeras sin sufrir pérdidas, de aquellos otros que sólo saben masacrar continuamente excelentes viajeras.
Si hay algo que me gustaría sacar como conclusión de todo esto es que un aficionado que continuamente pierde palomas adultas en los concursos es un aficionado que no sabe de palomas (más evidente aún si los comparamos con otro que en las mismas circunstancias raramente pierde alguna).

10/10/11

La orientación de las palomas

El olfato, ¿un sentido privilegiado en las palomas?
Hay actualmente dos hipótesis principales para explicar el sentido cartográfico de las aves: una implica al olfato; la otra, al magnetismo. Toda una serie de experimentos y de observaciones diversas hacen pensar que intervienen los dos factores. Pero hasta ahora ninguno ha podido dar una explicación verdaderamente satisfactoria del comportamiento de las palomas. La hipótesis que privilegia el papel del olfato fue desarrollada durante los años 70 por el italiano Floriano Papi, de la Universidad de Pisa, quien supo ganar para su causa a Hans Wallraff, del Instituto Max Planck de Seewiessen, en Alemania. En cambio, no convenció a los otros cabezas de fila de la investigación en ese campo, Keeton (ahora muerto), Walcott, Schmidt-Koening y Wiltschko. Según Papi, las palomas consiguen asociar los olores llevados por el viento con la dirección del mismo (el olor salado de la mar al oeste, por ejemplo, o el olor de un bosque de pino al norte). Consiguen de esta manera construir progresivamente un mapa olfativo de su entorno. Cuando se las transporta al lugar de suelta, no tienen más que espirar el aire durante el recorrido y en el lugar de lanzamiento para saber en qué dirección se encuentra el palomar. Papi realizó largas series de experimentos, tan ingeniosos como variados, cuyo resultados parecen confirmar perfectamente esa hipótesis olfativa. Por ejemplo, cuando Papi aplica sobre el pico de las palomas un olor fuerte que hace imposible la percepción de los olores locales, las aves parecen desorientadas en el lugar de suelta. Otro experimento consiste en taponar los orificios nasales de las palomas para obligarlas a respirar por la boca, lo que reduce considerablemente la cantidad de aire que alcanzan los órganos olfativos situados en la nariz: se constata entonces que muy pocas palomas son capaces de volver a su morada, igualmente si se secciona el nervio olfativo, se desorientan las aves. Cuando para transportarlas hacia el lugar de suelta, divide a la aves en dos grupos, el primero con una ruta en zig-zag hacia la derecha, mientras que el segundo grupo da igualmente un rodeo, pero hacia la izquierda, constata que después de haber sido puestos en libertad, cada grupo se orienta hacia el rodeo que ha hecho, al haber introducido una cierta oblicuidad en la localización por las aves de los olores percibidos durante el camino. Las palomas criadas en medio de fuertes olores artificiales, añadidos al aire de su palomar (introduciendo un cierto olor cuando el viento vienen del Sur y otro cuando sopla del Norte) son en el momento de la suelta, totalmente desviadas del camino que debería tomar para entrar en el palomar. Si, por ejemplo, se ha añadido trementina al viento procedente del Sur, las aves dejadas ir desde el este volarán en la dirección noroeste, mientras que las soltadas en el Oeste volarán hacia el noreste. En cada uno de esos dos casos, el olor de la trementina parece significar para las palomas que han sido transportadas hacia el Sur. Ingeniosos palomares (con reflector) que desvían la llegada del viento, de forma que, por ejemplo, una brisa que sople del Sur parece venir del Oeste,modifican de la misma manera las capacidades de orientación de las palomas: un ave transportada al Sur interpretará el olor local como procedente del Oeste y volará hacia el Este. Por último aves criadas en palomares equivocados con ventiladores que inviertan la llegada del aire, o bien son desorientadas en el momento de la suelta o bien tienen tendencia a alejarse de su palomar.
Hechos perturbadores.
Cuando se consideran en su conjunto, los experimentos de Papi resultan del todo convincentes. No obstante, persisten algunos problemas, que conciernen no sólo a la hipótesis sino también a varias de los experimentos, en primer lugar, no se ve muy bien cómo las aves podrían reconocer los olores característicos de lugares de suelta distantes más de una docena de kilómetros. ¿Cómo una paloma de París, soltada en un bosque de abetos en Escocia, habría podido ya sentir el olor de este bosque o ser capaz de diferenciarlo de los bosques de Noruega, Alemania, Unión Soviética, Suiza o de los Pirineos?. Puede incluso plantearse la cuestión de si las palomas, cuya mucosas olfativos (zona cerebral donde se trata la información olfativa) son de pequeño tamaño en comparación con los que se encuentran en los animales dotados de un gran sentido olfativo, son capaces de detectar débiles olores transportados por el viento. Además, Schmidt- Koenig ha descubierto con la colaboración de John Phillips, de la Universidad Cornell, que las palomas no pueden distinguir un aire cargado con los olores que se encuentran en la naturaleza de un aire puro, filtrado, inodoro.
Otro problema consiste en la dificultad que han encontrado diversos investigadores en reproducir los resultados obtenidos por Papi en sus experimentos. Es así, por ejemplo, que cuando Keeton seccionó los nervios olfativos de las palomas, constató que esa operación tenía poco efecto sobre la capacidad de orientación de las aves. De igual modo ni Keeton ni Schmidt obtuvieron resultados colocando el pico de las palomas olores de camuflaje, Keeton emitió entonces la hipótesis de que las operaciones quirúrgicas, el llenado de los orificio nasales y la aplicación de olores fuertes (en una gota de vaselina) podían producir una especie de traumatismo físico o sensorial enloquecedor que crearía en ciertas aves (las de Papi) un estado de confusión, mientras que otras, más estoicas o menos traumatizadas (las observadas por otros autores) estarían menos perturbadas. Keeton trató de resolver el problema introduciendo en los orificios nasales de las palomas minúsculos tubos que impedían al aire el alcanzar la mucosas olfativas, dejando al ave respirar normalmente. Las palomas así probadas por Keeton pudieron volver perfectamente a su palomar. Pero cuando Papi equipó sus aves de tubos nasales de otro tipo, constató que eran incapaces de orientarse.
Schmidt-Koenig ensayaron otro método para evitar al máximo el traumatismo de las palomas: vaporizaron las mucosas con un potente anestésico, la xilocaína anteriores experimentos habían mostrado que las aves tratadas por xilocaína eran incapaces de detectar los olores, incluso los más fuertes, durante los noventa minutos que seguían a la vaporización del anestésico. Y, sin embargo, las aves tratadas con xilocaína se orientan tan bien como las otras. Según todas las pruebas, la pérdida del olfato no afectaba en nada ni su sentido cartográfico ni su brújula. Al mismo tiempo, cuando las aves de Papi son criadas sin experiencia alguna olfatoria, muchas de entre ellas son a pesar de todo perfectamente capaces de encontrar su palomar.
Las experiencias de desviación fueron también difíciles de reproducir. Keeton no pudo observar casi ningún efecto en la mayoría de los casos y Schmidt-Koenig no obtuvo desviaciones constantes más que para uno solo de los doce lugares probados. Por supuesto, no importa qué sentido cartográfico, sea o no olfativo, que utilice la información obtenida durante el recorrido hasta el lugar de suelta, es susceptible de mostrar un efecto de desviación.
Sin embargo, uno de los experimentos más cruciales de Papi ha planteado problemas a muchas investigadores: los palomares con "deflector" crean de manera constante una rotación en la orientación del ave en el momento de la suelta. Pero Phillips y Jerry Waldvogel, de Cornell, observaron dos hechos perturbadores: de una parte, los animales eran condicionados muy rápidamente, en el espacio de dos semanas y, de la otra, la desviación obtenida es mucho más débil, o incluso inexistente, en tiempo cubierto. En consecuencia, examinaron uno de esos palomares y constataron con gran sorpresa que los deflectores de plexiglás o de vidrio producían reflejos perfectos del Sol, el cielo y del horizonte (el vidrio y el plexiglás tienen ambos por efecto el suprimir la luz ultravioleta y modificar las configuraciones de polarización). Phillips y Waldvogel se preguntaron entonces si estos palomares no implicaban una rotación de la brújula celeste de las aves más que de su sentido cartográfico. Esto explicaría a la vez por qué el efecto de la desviación aparecería tan rápidamente y por qué se desvanecería a partir del momento en que el cielo se cubría, es decir, en el momento en el que las aves abandonaban los índices suministrados por el cielo para utilizar sus brújulas magnéticas. Los dos investigadores quisieron, por tanto, verificar su hipótesis poniendo a punto un ingenioso palomar con deflector, que hacía bascular el viento en una cierta dirección opuesta. Efectivamente, las aves eran desviadas, pero en la dirección prevista por el reflector visual y no en la prevista por el olfativo. Sin embargo, para Papi las aves no habrían estado un tiempo suficientemente largo en los palomares para adquirir, según su hipótesis, la rotación cartográfica. Por mi parte, el recalibrado de de la brújula explica perfectamente todos los resultados, tanto a corto como a largo plaza, obtenidos con los palomares de deflector.
Finalmente hasta hoy nadie ha podido reproducir con éxito los experimentos de Papi sobre la inversión del viento o sobre los olores artificiales. Cabe, por supuesto, una eventualidad poco satisfactoria para el espíritu, según la cual las palomas mensajeras de Italia se fiaría esencialmente de los olores, mientras que sería completamente diferente para las palomas de otras partes del mundo. ¿Es quizá éste el caso? De todas maneras, debemos buscar otros índices para explicar el sentido cartográfico de las palomas, al menos para los que viven en el norte de Europa y América.
Una extraordinaria sensibilidad magnética.
La mejor hipótesis que se puede proponer actualmente en ligar de la teoría olfativa ha sido emitida independientemente por tres investigadores norteamericanos, Walcott, Bruce Moore de la universidad de Dalhousie en Nueva Escocia y yo mismo en 1980. Al igual que Yeagley, pero disponiendo de muchos más elementos, hemos pensado que el cambio gradual y regular de la intensidad o de la inclinación del campo magnético entre el ecuador y el polo debía suministrar de una manera o de otra una información cartográfica (recordemos que el campo terrestre no es horizontal, al estar inclinado su dirección un ángulo 1, la inclinación magnética; por ejemplo, en París, este ángulo es de alrededor de 64º). El campo magnético terrestre tiene varias fuentes, siendo la más fuerte, con mucho, la que viene, no se sabe muy bien cómo, del centro de la Tierra. Este campo mide alrededor de 2,4 x 10-4T o 24.000 gamma en el ecuador y aumenta alrededor de 3 a 5 gamma por kilómetro hasta el polo, donde mide 62.000 gamma. El movimiento de los iones en las corrientes aéreas induce también un campo magnético más débil. Como la atmósfera se recalienta y se enfría cada día, las corrientes circulan entre el Norte y el Sur, modificando de manera regular la intensidad del campo magnético de 30 a 50 gamma.

8/10/11

La orientación de las palomas

La orientación de las palomas
En los últimos kilómetros de los concursos la orientación es visual, por eso es aconsejable palomares bien orientados y amplios voladeros para acredenciar los pichones y tener buenas condiciones los reproductores.
La segunda eventualidad centrado en la morada. Esta hipótesis, fundamentada sobre estrategia de movimiento tal como "caliente; caliente; frío; frío; parecida a la utilizada por el salmón durante sus migraciones, ha de ser descartada, si atendemos a los experimentos basados en el desplazamiento del reloj interno, que describiremos algo más adelante.
Por fin, la última hipótesis, y la más corrientemente admitida, es la propuesta en los años 50 por un investigador alemán, Gustav Kramer, del Instituto Max Planck de Wilhelshaven. En su opinión, las palomas poseerían a la vez un sentido cartográfico y una brújula. El sentido cartográfico permitiría al ave localizar su posición en relación al palomar (135 km sureste, por ejemplo) y, gracias a la brújula, podría escoger la buena dirección para volver a entrar: en este caso el noroeste. Kramer mostró que la brújula utilizada normalmente durante el día por las palomas y muchas otras aves era el cielo. Puso a punto experimentos en el curso de los cuales entrenaba a las palomas a buscar su alimentos en una cierta dirección, dejándole ver el Sol. Las aves aprendían fácilmente este ejercicio, efectuando todas las correcciones necesarias, y considerando el movimiento del Sol hacia el Oeste. Cuando Kramer desviando la imagen del Sol con la ayuda de un espejo, las palomas se reorientaban de igual manera.
Un reloj interno indispensable
Si las aves pueden utilizar así el Sol como brújula, teniendo en cuanta su recorrido hacia el Oeste, de forma que saben que el Sol está al Sur a mediodía, al este a las seis, etc. es que poseen un reloj interno. Uno de los alumnos de Kramer, Klaus Hoffman, confirmó esta hipótesis manteniendo un grupo de aves en una habitación cerrada cuya iluminación está descompensada en relación a la luz exterior. Si, por ejemplo, se crea en la habitación un alba artificial a medianoche y anochece a mediodía, las aves modifican rápidamente sus ritmos cotidianos. Cuando después de este desacompasamiento del reloj interno, se deja ir las aves hacia el cielo, siempre se equivocan con respecto a la dirección del Sol. Por ejemplo, a las seis, cuando su reloj interno les indica mediodía, se comportan como si el aquél estuviera en el Sur, mientras que se está levantando por el Este; al mediodía (lo corresponde en ellos a la caída de la noche), cuando el Sol está realmente en el Sur, reaccionan como si estuviera en el Oeste. En resumen, las brújulas de las aves han sufrido una rotación de 90º. Numerosos estudios hechos sobre el terreno en los años 60 con palomas que habían sufrido un desplazamiento de seis horas mostraron que se separaban más o menos 90º en relación a la dirección de su morada, incluso si eran soltadas desde un punto que les era familiar.
En las aves nocturnas se asiste, poco más o menos, al mismo fenómeno. E.G.F. Sauer,de la universidad Cornell, en Nueva York, constataron que las aves aprendían a reconocer en primer lugar la estrella Polar, y luego las constelaciones que la rodean. En seguida, la visión de un simple rincón de cielo combinado con el reloj interno del ave, le es suficiente para deducir la localización de la estrella Polar y, consecuentemente, el Norte.
Al final de los años 60, William Keeton, también de la universidad Cornell, descubrió que las palomas eran capaces de volver a su morada incluso cuando el cielo estaba completamente cubierto, lo que podía hacer suponer la existencia de una brújula auxiliar. W. Keeton pudo demostrar que no intervenía ninguna brújula celeste en el regreso a la morada en tiempo nublado: dejó ir un grupo de palomas a las que se les había modificado el reloj interno. Con buen tiempo, esas aves se hubieran separado de su morada alrededor de 90º, pero con el cielo cubierto, entraban directamente en el palomar. Durante años, los experimentos llevados a cabo por Wolfgang Wiltschko, de la universidad de Francfort, favorecieron la idea de que las palomas estaban dotadas de un sentido magnético. Cuando Keeton dejaba ir, en tiempo nublado, palomas portadoras de imanes, constataba que las aves eran incapaces de orientarse. Por contra cuando el cielo despejado podían utilizar su brújula favorita, el Sol, los imanes no tenía demasiado efecto. Walcott observó el mismo resultado con ave cuya cabeza había sido equipada con minúsculos bobinas magnéticas alimentadas por pilas. según ciertos trabajos recientes de Wiltschko, parecería que las aves jóvenes eran obligadas a marcar el movimiento del Sol sobre su brújula magnética antes de poder utilizarlo como referencia. Wiltschko descubrió igualmente que el sentido magnético era de una importancia crucial en el contraste de la brújula que permite a las aves nocturnas orientarse a partir de las estrellas.
Para complicar todavía más las cosas, parece ahora que la luz polarizada tiene igualmente importancia. Melvin Kreithen, de la universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, mostró que las palomas podían ver configuraciones móviles de luz polarizada (de lo que nosotros somos incapaces) así como la luz ultravioleta. Kenneth Able, de la universidad del estado de Nueva York, en Albany ha descubierto recientemente que las aves que migran durante la noche se sirven de una parte de la luz polarizada del cielo para guiarse entre el principio del crepúsculo y el momento en que las estrellas son claramente visibles.
El papel del campo magnético terrestre.
Mientras que comprendemos cada vez mejor el funcionamiento de las brújulas, su sentido cartográfico sigue siendo un enigma. La primera teoría interesante emitida a este propósito data de 1947; se debe a Henry Yeagley, del colegio del Estado de Pennsylvania, en Estados Unidos. Según dicho autor, las palomas podrán localizar su posición midiendo a la vez la intensidad del campo magnético terrestre y la fuerza de Coriolis, ligada a la rotación de la Tierra. En el ecuador la Tierra gira a una velocidad de alrededor 1.700 km/hora, mientras que en el polo norte la velocidad es despreciable. De esta forma, en el hemisferio norte la Tierra gira hacia el Este con velocidad creciente a medida que se va haciendo el Sur. Este movimiento diferencial se refleja incluso en la dirección de los remolinos formados por el agua que se vacía en las bañeras: como el borde sur gira ligeramente más deprisa que el norte, los remolinos se forman en el sentido contrario de las agujas de un reloj (en el hemisferio sur, por supuesto, los remolinos, como los huracanes, giran en el sentido de las agujas del reloj). Yeagley pensaba que las aves podían estimar la latitud donde se encontraban a partir de esa fuerza de Coriolis, que mediría quizá gracias a los canales semicirculares situados en el oído. Como el valor del campo magnético terrestre varía igualmente entre el Norte y el Sur (es dos veces mayor en los polos magnéticos que en el ecuador), el hecho de que el polo magnético se encuentre en el Canadá, a cerca de 3.000 km del polo geográfico (el eje de rotación), significa que este valor aumenta en la dirección nor-noroeste en el Estado Unido y hacia el norte en la mayor parte de Europa. Esta medida y la de la aceleración de Coriolis forman, por tanto, una red que permite localizar una posición geográfica. Aunque las ideas de Yeagley tuvieron el mérito de dar amplia materia a la reflexión, fueron muy contestadas. Tres factores jugaron contra dicha hipótesis. En primer lugar, el mecanismo propuesto para explicar cómo miden las aves el campo magnético terrestre (el vuelo del animal induce una corriente a través de las líneas de fuerza del campo magnético) no era satisfactorio. Hacía falta la intervención de un sistema sensorial (que quedaba por descubrir) capaz de medir directamente el magnetismo. Como veremos más adelante, el reciente descubrimiento de concentraciones de imanes naturales en los animales hace ahora posible esa eventualidad. En el segundo lugar, la fuerza de Coriolis no podría ser medida con la precisión necesaria por un ave en vuelo si ésta no conoce igualmente la fuerza de gravedad; ahora bien, para conocer esta última, hay que evaluar primero la fuerza de Coriolis... En breve, hay demasiadas variables en juego. Por fin, las experiencias destinadas a suprimir la información que emanan de la intensidad magnética y de la fuerza de Coriolis (por la colocación de imanes sobre las alas, la supresión de los canales semicirculares, etc.) no impidieron que las aves alcanzaran su palomar.
La hipótesis del arco solar.
La segunda tentativa importante destinada a explicar el sentido cartográfico de la paloma vio la luz en Inglaterra en 1953, gracias a G.T.V. Matthewl del Wildfowl Trust. Para este investigador, las aves estimaría su posición geográfica combinando,por una parte, la información dada por la altura del Sol y de su recorrido en el cielo y, por otra, la suministrada por su reloj interno. Como la trayectoria del Sol describe un gran círculo en el cielo, es suficiente con ver solamente una pequeña parte para extrapolar el arco entero. El punto culminante se encuentra siempre al Sur y la altura del Sol en ese punto, el más elevado, indicaría igualmente al ave su latitud. En París, el Sol está siempre más bajo que en Argel y más alto que en Oslo, de forma que la diferencia entre altura del Sol a mediodía sobre el lugar en que se realiza la suelta y la observada en el lugar de la morada, corresponde a la diferencia de latitud. La longitud, o el grado de desplazamiento Este-Oeste, sería determinada por el momento en que se produce el cenit local: el mediodía se alcanza siempre más temprano en París que en Nueva York, pero más tarde que en Moscú. Aunque la hipótesis del "arco solar" emitida por Matthews haya, más que ninguna otra, estimulado la investigación y contribuido, por tanto, a desarrollar el estado de nuestros conocimientos sobre la orientación de las aves, se trata casi con toda seguridad de una hipótesis falsa. En primer lugar, sabemos ahora que las palomas vuelven a su morada incluso cuando el cielo está cubierto y, por tanto, cuando no puede dar ninguna información interesante. Otro hecho, todavía más enojoso que el precedente, es que las palomas interpreten las descompensaciones de su reloj interno como rotaciones de la brújula más que como desplazamiento geográficos. Una paloma de París que ha sufrido una descompensación de seis hora y que se ha dejado ir al alba en Barcelona, mientras que su reloj interno le indica "mediodía" debería, según la hipótesis de Matthews, estimar que se la ha transportado hacia Saint-Luis (donde el Sol comienza justo a salir cuando es mediodía en París) y volar hacia el Este. En lugar de esto, el ave vuela hacia Madrid, cuando abandona Barcelona, al haber sufrido su brújula una rotación de 90º

1/10/11

Naturaleza

Aventurillas Colombófilas.
Si pudiéramos contemplar desde el espacio exterior este planeta llamado Tierra como lo han hecho varios astronautas, veríamos una inmensa bola azul brillante; pero podríamos decir que se trata de una casa grande en forma de globo en la que habitamos actualmente cuatro mil seiscientos millones de seres humanos.
Ahora bien, atendiendo a la geofísica observamos que sobre su superficie también se desarrolla una esplendorosa flora y se sustenta una sorprendente fauna. Por lo que podemos afirmar que en el conjunto de la naturaleza todo es magnífico, ingente, inmenso e importante. Y hay una constante que podemos llamar ley de los contrastes. Así es fácil comprobar que frente a los témpanos de hielo de los casquetes polares, como por ejemplo los gigantescos ICEBERG DESLIZANTES; surgen en otro puntos furiosos volcanes lanzando enormes ríos de fuego que brotan del centro de la Tierra; en las bases de las montañas y cordilleras se extienden grandes y maravillosos valles, donde se producen los principales alimentos de los seres vivientes que aseguran su existencia y la perpetuación de todas las especies. Es muy importante resaltar que en los valles se concentra el núcleo principal de la exuberante flora de planeta. Por consiguiente, es lógico que las mayor densidad humana se encuentre en estas zonas.
Tenemos que considerar que si en nuestras casas familiares debemos cuidar que siempre esté limpia, aireada y soleada para nuestra salud sea buena, también es esencial que todo lo que nos rodea sea limpio. Por lo tanto, hay que conseguir a todo que todo lo que comprende la Naturaleza; aire, tierra y agua no estén contaminados para lo que debemos aplicar estrictamente todas las precauciones que nos ofrece el estudio de la ecología en general.
Tenemos que tener presente que así como la Naturaleza es la fuente de vida, también posee una fuerza ingente que cuando se desencadena en forma de terremoto, maremoto, erupción volcánica, tormentas u otros fenómenos provocan grandes cataclismo que destruyen todo cuanto encuentran a su paso sin que haya poder humano capaz de evitarlo.
En la fauna también es notable la diferencia entre los animales como citamos a continuación a título de ejemplos: EL LEÓN es un animal terrestre de gran fuerza, considerado como "Rey de la Selva" por su fiereza. Sus rugidos producen el miedo a los demás animales; cuando tiene hambre, los ataca, los destroza con sus zarpas y se alimenta de ellos. EL ELEFANTE es el más corpulento de los mamíferos terrestres y, al revés del león, se alimenta de vegetales. Puede medir hasta tres metros y medio de alto y pesar más de seis toneladas métricas. Su fuerza es tremenda y el hombre lo utiliza para realizar trabajos de mucho peso o resistencia. Su habilidad para ser amaestrado es grande y en los circos causan el deleite entre los niños. Es muy noble.
LA BALLENA vive en el agua, es el mayor de los cetáceos. Por su tamaño corpulento, tiene un enorme peso que puede llegar hasta mil toneladas métricas. Su hábitat normal es en alta mar lejos del hombre.
EL DELFÍN También acuático, es mucho más pequeño que la anterior; pero muy sociable con el hombre y tiene una facilidad enorme para ser adiestrado.
EL ÁGUILA. Se considera como "la Reina de las Aves" y la dueña del espacio que sobrevuela. La poderosa fuerza de sus garras y su vuelo vertiginoso la hace temible ante las demás aves a las que caza y se alimenta de ellas. También mata otros animales que lleva al nido.
LA PALOMA MENSAJERA. Es todo lo contrario y precisamente la víctima del águila cuando cruza su zona de vuelo. Se trata de un animal doméstico, muy sociable con los seres humanos y el símbolo de la paloma más hermosa que ha pronunciado el hombre, aunque su verdadero sentido no haya pasado de ser una especulación a través de todas las épocas; PAZ.
Ya tenemos establecido el contraste que existe entre algunos de los animales que comprenden los tres grandes grupos que tiene su hábitat en los tres elementos de la NATURALEZA: tierra, mar y aire.
Ahora vamos a tratar más a fondo de la paloma mensajera que es el motivo central de este relato.
Breves Datos Históricos
La antigüedad de la paloma mensajera se refiere a tiempos remoto.
En la quinta dinastía egipcia ya se hacía mención a la paloma, unos tres mil años antes de nuestra era; Homero cita en la "iliada" ciudad griega ricas por sus palomas y desde los tiempos de los patriarcas ya se conocía el instinto de la paloma mensajera. Las cortesanas las utilizaban como mensajeras de amor. En tiempos heroicos de Grecia se anunciaban los nombre de los vencedores de los juegos olímpicos por medio de las mensajeras; los romanos aprendieron de los griegos este medio de comunicación. Las líneas aéreas de torre recorrieron todas las costas del Mediterráneo.
Entre los años 1810 y el 1815 las palomas mensajeras las utilizaban en Italia, Bélgica y en Inglaterra para enviar los números de lotería, las operaciones comerciales y las financieras.
El primer concurso de estas palomas se efectuó el 15 de julio de 1820. A partir de esta fecha empieza a instalarse las Colombofilia militares: la primera se instaló en Colonia (Alemania). Siguieron Australia, Rusia, Italia, Francia, España, Portugal, Rumanía y después Turquía.
Las palomas mensajeras han prestado grandes servicios en las guerras y actualmente pueden desempeñarlos en determinados casos; pero será preferible que no se tenga que emplear en este sentido porque las guerras desaparezcan.
Origen de la Paloma Mensajera Actual.
La paloma mensajera que actualmente cultivamos arranca de los cruzamientos con el persa, el carrier inglés y la paloma de Amberes.
El Sr. Ulens fue uno de los primeros que cultivo en Bélgica la paloma mensajera. Su producto procedía de la triple combinación ya citada y se denominaron con el nombre de criador. O sea, las Ulens que fueron muy famosas y podemos afirmar que es el árbol principal del que se derivan varias ramas. Hubo otros colombófilos que cultivaron sus productos que también llevan sus nombres respectivos y de ahí viene la variedad de estirpes, aunque pertenezcan a la misma especie animal. De todas formas, las mensajeras belgas están consideradas como las mejores del mundo.
Colombofilia.
Comprende dos aspectos bien diferenciados y ambos igualmente apasionantes: La cría, selección y mejora de la raza y su adiestramiento para el deporte alado.
La puede practicar cualquier persona de todas las capas sociales, sea cual sea su profesión u oficio, por lo que es considerado como deporte popular, al mismo tiempo que muy independiente. Naturalmente, hay establecidas normas generales para el comportamiento colectivo.
Por otra parte, tampoco es cosa baladí ya que esta afición la ha practicado personalidades de todos los sectores de la Ciencia, entre los que destacan Carlos Roberto Darwin, genial naturalista inglés que sobre el estudio del transformismo, la evolución y el origen de las especies marcó una época de superación cultural de la humanidad. Y para tener en cuenta la importancia que Darwin daba a esta actividad humana, ya fue colombófilo militar en varias colectividades de Londres, citamos palabras suyas:
Con conocimiento culturales elementales, constancia, paciencia e intuición natural se puede ser buen colombófilo. Ahora bien, esta es una asignatura que no se termina nunca y se enriquece con la constante observación y experimentación; pero si se quiere profundizar en el plan científico habrá que estudiar:
BIOLOGÍA.- Que se considera como el frondoso árbol de la ciencia de la vida.
ZOONOMÍA.- Las leyes que rigen la vida animal.
MORFOLOGÍA.- Conformación corporal mediante el estudio de los caracteres morfológicos.
ANATOMÍA.- Conocimiento de los órganos estructurales que integran el organismo animal.
FISIOLOGÍA.- Conocimiento de las funciones normales del organismo.
ZOOTECNIA.- Conocimiento de los diferentes métodos que permiten el mejoramiento de nuestros cultivos.
EMBRIOLOGÍA.- Conocimiento del proceso evolutivo del huevo fecundado.
COLOMBOFILIA.- El conocimiento imprescindible de todos los pequeños detalles relacionados con la cría y la manipulación de la paloma mensajera.
Comportamiento en razón de su naturaleza.
La paloma mensajera pertenece al grupo de pájaros granívoros, aunque pueden comer también vegetales en caso extremo de necesidad o como complemento de su alimentación.
Se unen por parejas inseparables; ponen dos huevos; empiezan a incubarlos a partir de la puesta del segundo y la incubación dura de 17 ó 18 días. El macho comparte con la hembra el período de incubación y suele estar echado en el nido de 10 a 11 de la mañana hasta las 3 ó 4 de la tarde. Los pichones son aptos para la reproducción a la edad de cinco o seis meses; pero es conveniente no dejarlos criar hasta que tengan un año como mínimo
Su vuelos sobre el palomar o concursos son diurnos, aunque también pueden adiestrarse para que hagan vuelos nocturnos.

28/9/11

La sanidad en el palomar

Inmunidad - Vacuna - Stress
Todos sabemos, porque lo habremos visto algunas veces, que cuando se declara una epidemia en una comunidad o colonia de individuos en nuestro caso, de palomas algunos contraen la enfermedad y otros, en cambio, no. E incluso se da el caso que, dentro de un mismo nidal, unos sufren el ataque epidémico y otros, por contrario, a pesar de convivir íntimamente con los primeros, pasan olímpicamente de él.
¿Porqué este fenómeno?Pues porque el organismo de estos últimos posee unas especiales características contra las que nada pueden los gérmenes o substancias patógena causantes de la enfermedad de que se trata.Decimos, por ello, que estos individuos son inmunes a aquella enfermedad.
Se da, pues el nombre de Inmunidad a aquel estado especial del organismo, en el cual, a pesar de concurrir en él todas las circunstancias precisas y favorables para verse afectado por una enfermedad infecciosa, el germen que lo ha invadido, o la substancia patógena que dicho germen ha resultado, no pueden producir acción alguna.
Si el animal poseía ya la inmunidad al nacer, éste recibe el calificativo de natural. Si este individuo la consiguió como consecuencia de su propia experiencia frente a ataque de gérmenes o substancias extrañas a su organismo, se tratará de una Inmunidad adquirida. Cuando la Inmunidad natural es una cualidad propia de la especie, recibe el nombre de Congénita; si pasa de la madre al hijo a través del huevo, será heredada.
Los microbios actúan dentro de un organismo merced a unas sustancias defensivas propias, las lisinas, capaces de producir lesiones en el organismo invadido. Frente a estas sustancias agresoras, el agredido opone sus propias defensas, las alesinas. Puede suceder que el individuo, las posee en gran número o en escaso. De la lucha entablada entre unas y otras, se deducirá el resultado. si se decanta al lado del microbio, hablaremos de receptibilidad del animal. si es al contrario, catalogaremos al individuo como inmune a aquella enfermedad.
Diversos factores ayudan a decantar la balanza a un lado o al otro, tales como ejemplo, la humedad y la temperatura ambientales, la alcalinidad y la temperatura de la sangre del individuo atacado,..etc. Esto explica el porqué las aves, cuya sangre tiene la temperatura más elevada que la de los mamíferos, son inmunes a las enfermedades de éstos y sus clases.
Concepto de vacuna y sus clases.
Hay una diferencia fundamental entre la inmunidad natural y la adquirida artificialmente y es que la primera, no se puede transmitir mediante inyecciones de suero de un animal inmune a otro receptor, en cambio podemos hacer esto con la inmunidad adquirida. Y esta inmunidad, transmitida, repito, por vía inyectable de un animal inmune a otro no inmune o receptivo, recibe el nombre de inmunidad pasiva (porque ha recibido el trabajo ya hecho por el primer animal). En cambio cuando la inmunidad la ha adquirido el individuo trabajándosela el mismo y consiguiéndola mediante su propia actividad defensiva, hablaremos de una Inmunidad Activa. Tanto en un caso como en otro - activa o pasiva- el estado refractario conseguido sirve sólo contra aquel agente patógeno, existiendo, por lo tanto, especificidad.
Ahora bien, para la adquisición de la inmunidad activa no es absolutamente necesario el haber pasado la enfermedad, es decir, que el organismo haya sufrido la invasión de gérmenes vivo, sino que se puede lograr también mediante la inoculación de una pequeña cantidad de dichos gérmenes vivos o bien de una sustancia corporal de los mismos, una vez que han sido destruido, o bien de estos mismos gérmenes, pero muertos. En el primer caso cuando los gérmenes son vivos, hablaremos de una VACUNA viva. Es más fuerte pero menos duradera. En muchos casos, en nuestra afición, se suelen utilizar cuando se trata de individuos jóvenes. Así se conocerá a los que, dentro de una colonia, pueden tener la enfermedad de un estado de latencia. estos animales, al ser reforzada la patogeneidad por la introducción de gérmenes nuevos y al tener unas defensas muy pobres y débiles, no pueden hacer frente a estos serios problemas que han caído encima, y la enfermedad pasa entonces de un estado de latencia a otro virulento. (Y en nuestro caso podemos separar las palomas enfermas o supuestamente enfermas, y eliminarlas).
Dentro del segundo caso, a la inoculación de gérmenes muertos la denominación VACUNA muerta, es más duradera y al animal afectado le es más fácil fabricar sus propios defensas para combatir la entrada del germen o producto patógeno.
El germen, la toxina o el cuerpo proteico extraño que ha invadido o ha sido inoculado al organismo, recibe el nombre de ANTÍGENO.
el animal, como hemos dicho, reacciona ante y contra la entrada de un antígeno, en gran cantidad (o mejor dicho, en la cantidad que puede) sus propias defensas -ANTICUERPOS- especificas contra aquel antígeno (no contra otro). Los tejidos vivos, una vez fabricados los anticuerpos, actuando como una especie de computadoras, retienen memoria, por así decirlo, del anticuerpo formado, de manera que, en cualquier momento, pueden tener capacidad de volver a fabricarlos. El tiempo de duración de esta memoria del organismo. Así, por ejemplo, diremos que esta paloma no tiene que volver a vacunarse hasta el cabo de tres meses, un año, cinco años,..etc.
Según esto, los anticuerpos se originan como resultado de la reacción que las células del organismo experimentan ante la presencia de virus, gérmenes o sus toxinas y los que se encuentran en el suero sanguíneo, representan, tan sólo, el exceso de los que formaron los tejidos vivos. Por esto, no podemos decir que el estado de inmunidad haya desaparecido por el hecho de no encontrar anticuerpos en la sangre, ya que, repito, si las circunstancias lo requieren, el tejido vivo, puede volver a verterlos al torrente sanguíneo.
Ahora bien, no siempre las reacciones que se establecen en el organismo atacado, abran en el sentido de colocarlo en mejores condiciones de defensa ante ulteriores ataques, sino que en determinados casos - pocos, por suerte en nuestro caso colombófilo - se produce el efecto contrario, en el sentido de que, como resultado de una primera invasión, se produce una mayor receptividad para invasiones sucesivas. Es decir, que, en lugar de lograr una prevención o profilaxis, lo que se ha logrado son facilidades para otros ataques. Este fenómeno, es lo que se conoce con el nombre de ANAFILAXIS, y el estado en que queda el organismo afectado, el de ALERGIA.
Pero este es un campo en el que no me adentraré, por lo extenso, aunque lo he citado para los lectores tengan una ligara idea del mismo.
Antitoxinas.- Son substancias protectoras que, elaboradas por el organismo animal, tienen la propiedad de poder contrarrestar la acción nociva de las toxinas de origen víricobacteriono así como las producidas por diversos vegetales o animales. Son específicos y, por lo tanto, actúan tan solo contra la substancias que las originó.
Aglutininas.- Si mezclamos un suero especifico con una emulsión de cultivo correspondiente a dicho suero, se produce un fenómeno que, si la observación se produce al microscopio, no da la sensación de un apelotamiento de los virus o de las bacterias, y a simple vista o con una lupa, se ve aparecer, en el líquido, como unos grumos que acaban precipitándose al fondo del recipiente o tubo de ensayo. El líquido, que antes era de aspecto lechoso, se ha vuelto ahora completamente claro. El fenómeno recibe el nombre de Aglutinación y las substancias que lo originan, existentes en suero sanguíneo del animal, son las Aglutininas.
Bacteriolisinas.- Son substancias que actúan, como su nombre indica, sobre las bacterias, produciendo la lisis o disolución de éstas.
Con técnicas parecidas, pero con acción específicas sobre los glóbulos rojos son las HEMOLISINAS.
Si a un animal, se le inyectan glóbulos rojos de la sangre de otra especie, antes la presencia de tal antígeno, el organismo de dicho animal reacciona con la formación de anticuerpos, por la que al fenómeno se le conoce por HEMOLISIS y a los anticuerpos antiglóbulo rojo formados, HEMOLISINAS.
Cuanto mayor sea la separación de especies entre los dos animales, el inyectado y el donante de sangre, mayor será el número de hemolisinas formadas.
Las hemolisinas precisa del concurso de una substancia, llamada COMPLEMENTO para poder ejercer su acción específica.
Los fenómenos de hemólisis, constituyen el fundamento de la técnica de fijación del complemento.
Indicaré, aquí de una manera muy simple y esquemática el fundamento del desarrollo de esta técnica.
Se precisa dos sistemas: 1 y 2 con dos elementos -a y b- A y B- y una cantidad de complemento C conocido y titulado previamente.
Sistema 1.
a) Cultivo de bacterias o virus que se sospecha son los causantes de una determinada enfermedad en el animal (en nuestro caso, paloma).
b) Amboceptor específico (anticuerpos), que se aísla de la sangre del animal, cuya enfermedad se quiere determinar. Es la incógnita.
Sistema 2
A) Glóbulos rojos que se han extraído de la sangre de un animal cuya especie sea distinta a la del animal a investigar.
B) Amboceptor específicos anti-glóbulos rojos. Al animal enfermo a investigar se le inyectan una cantidad de estos glóbulos rojos. El animal reaccionará ante la presencia de este antígeno fabricado hemolisinas específicas (anticuerpos) contra estos glóbulos rojos. Estas hemolisinas o amboceptores se separan, aíslan y purifican.
complemento C. Se aísla de un animal conocido, en cuya sangre sepamos existe en mucha cantidad.
Sistema 1. Se mezclan una cantidad de cultivo (a) con otra cantidad de suero incógnita. Si este contiene los amboceptores específicos (b).al añadir la cantidad fija de complemento C, se unirán los tres y se gastará, así, todo el complemento que hemos puesto.
Se añade, después, los dos componentes A y B del sistema 2. Al no quedar libre de complemento C (por haberse gastado todo antes), E A y el B quedarán libres en el medio.
Los glóbulos rojos A no se han destruido y al cabo de un rato, aparecen sedimentados en el fondo del tubo. La reacción es positiva y el animal padece, pues, la enfermedad estudiada.
Si, por el contrario, el suero investigado no contiene los amboceptores específicos (b), la unión a.b-C, no puede efectuarse (por faltar) b). Los C puestos quedan , pues, libres y al añadir el sistema 2, se produce la unión A-B-C, quedando libre (a). (Recordemos que no hay amboceptores b).
En el tubo, no aparece ningún desimanto, puesto que los glóbulos rojos han sido hemolizados. La reacción es, pues, negativa. El animal no padece, en teoría, la enfermedad investigada.
Hay, pues, que seguir investigando con otros cultivos de otros gérmenes, con otros sistemas, hasta dar con un resultado positivo y entonces sabremos la enfermedad que padece la paloma infectad.
Hasta aquí, todo lo que nos dice la ciencia; pero la realidad, la moderna realidad, nos ha enseñado que, además de los virus y microbios, pueden ser otras muchas las causas determinantes, que ayudan a la aparición de enfermedades.
Nos ha tocado vivir una época, la de los enormes adelantos científicos con todas sus ventajas, pero también con todos sus inconvenientes. Es la época de las prisas, lo queremos abarcar todo y en la mayoría de las ocasiones, poca cosa logramos. La pretendida aplicación de los grandes y modernos adelantos de la ciencia choca frontalmente, muchas veces, con la propia naturaleza del hombre. La consecuencia de todas estas causas, teniendo en cuenta, además, la, en muchos casos demostrada, inadaptación en el medio en que se vive, es la aparición de una enfermedad propia de los tiempos modernos: el stress.
Pues bien, algo parecido a lo que nos ocurre a nosotros, los hombres, sucede en el mundo de los animales, de las palomas. No solamente los microorganismos son los únicos responsables de las múltiples enfermedades que pueden ir apareciendo en el palomar, sino que también hay que contar, y con mucho, con los factores ambientales y sobre todo con la alta contaminación atmosférica existente en determinados lugares y en alguna épocas del año.


Los Diez mandamientos

Los Diez mandamientos del neófito
1º.- La colombofilia es un hobby y no un salario retribuido.
2º.- La condición fundamental para el éxito es un palomar ideal: seco, aireado, espacioso y soleado.
3º.- Empezad con palomas de calidad, originarias preferente de un colombófilo de vuestra Región que haya hecho sus vuelos.
4º.- Optar por un sólo sistema de cría y de vuelo, el más adecuado para vosotros mismos y para vuestra palomar. ¡Mantenerlo!.
5º.- ¡La cría en primer lugar, después los vuelos!. Vuestros reproductores son el capital de base. En consecuencia: dejadlas en el palomar, valen oro en paño.
6º.- Demostrar vuestro sentido común y dejad los pretendidos métodos milagrosos a los ingenuos. Todo el misterio es este: "una buena línea"- "un buen palomar"- "cuidados apropiados".
7º.- A las palomas débiles jamás las sanan los medicamentos. Consultad con un veterinario o laboratorio cunado una de vuestras palomas esté enferma.
8º.- Adaptar el número de paloma a vuestro palomar y no al contrario. La superpoblación es un signo de selección insuficiente. "Huid de la superpoblación como la peste".
9º.- Sólo la práctica puede dar certeza. La prueba de la cesta es en efecto la más fiable en material de selección.
10º.- La colombofilia no es un juego de azar, si no que está basada en la competición, la raza y la condición psíquica.
¡NO PRACTIQUÉIS JAMAS COLOMBOFILIA CON EL ANIMO DE GANAR DINERO, OS SENTIRÉIS DECEPCIONADOS 99 DE CADA 100 VECES! Y NO GOZAREIS JAMAS ENTERAMENTE DE LA MARAVILLA SENSACIÓN QUE PUEDE OFRECER VUESTRO HOBBY.

27/9/11

Reconocer una gran paloma

Reconocer una gran paloma dentro del palomar.
Para empezar, el primer contacto debe ser suave y sedoso, Es preciso que te deje en las manos la sensación de tener un paquete de pequeñas plumas, además debe producir la impresión de tener en las manos un gran huevo, con el extremo más grueso vuelto hacia nosotros. Sostened así vuestra paloma con la mano derecha y, con la izquierda,comenzad a sentir los músculos pectorales. Mediante los dedos pulgar e indice, apretad los músculos que parten del pecho hasta el nacimiento de las alas; estos músculos deben resistir la menos presión con firme elasticidad. Deslizad después el indice, siempre de la mano izquierda, sobre la quilla. Esta no debe ser demasiado pronunciada ni demasiado hundida. Debe presentar una bella curva y el hueso debe ser lo más gordo, y largo y sólido posible.
Continuad siempre con el indice e, inmediatamente después del esternón, encontrareis la horquilla. Esta debe ser sólida y lo más unida posible. Debe ser como la continuación del esternón, dando así la impresión de que los dos huesos, esternón y horquilla, no forman más que uno. Un espacio demasiado largo entre la quilla y la horquilla, es siempre nefasto para un buen rendimiento.
Volved a coger luego la paloma con las dos manos, apartad un poco la trasera de las alas y palpad la espalda. Esta debe ser lo más ancha posible en su parte anterior así como muy plana. A simple vista, debe parecer como una figura geométrica con la forma de un triángulo isósceles. Los riñones y la parte correspondiente al nacimiento de la cola deben ser bien planos en la continuación de la espalda y no debe encogerse cuando paséis vuestros dos pulgares. La paloma debe dar la impresión de un todo muy aerodinámico.
Abrid después las dos alas. Estas deben darse suavemente, aunque hay excepciones en las palomas muy nerviosas. Las plumas deben deslizarse unas sobre otras sin obstáculo ni rozamiento, como una baraja de cortas; la caña de las plumas debe ser lo más delgadas y flexible posible y las barbas bien apretadas. Las trasala debe estar igualmente bien pobladas y cubiertas lo más posible por debajo y por encima. El ala y la trasala deben estar bien abombadas.
Mirad luego la expresión de la paloma, el cuello debe ser lo más fuerte posible; la cabeza, gruesa o pequeña, curvada o cuadrada, poco importa. Los ojos deben estar bien cercados. Para los concursos de fondo y las largas permanencias en las cestas de viajes, las carúnculas gruesas y las protuberancias de la nariz constituyen un pesado hándicap. El color del iris importa un poco y depende del origen, pero los ojos deben tener expresión, ser francos, con las pupilas medianas. Si éstas tienen movimientos de dilatación, ello resulta el mejor indicio; es a menudo la prueba de la vitalidad de la paloma, lo mismo que se siente cuando la paloma vive en tus manos y no es un cuerpo muerto. Sin embargo hay palomas extremadamente calmosa que tiene en los ojos una expresión de tranquilidad sabiduría y que son grandes campeonas. En este sentido, es particularmente útil cuando se juzga una paloma, conocer sus ascendientes y los "rasgos de familia". No olvidemos, cuando se enjuicia una paloma, que en colombofilia no hay nada absoluto por que la naturaleza tiene sus misterios que nosotros no podemos siempre descubrir.
El gran punto de interrogación es el instinto de orientación, la voluntad, y el valor, que son cuestiones insolubles.
Decía también Duray que todo el arte en colombofilia, para poder alcanzar la superforma y la supersalud en el verano,consistía en acrecentar la vitalidad de las palomas obligándola a mantenerse pasivas durante los meses de invierno.
Los antiguos maestros, Duray, Bricoux, no quemaban etapas como muchos aficionados de hoy; ellos comenzaban a emplear a fondo sus palomas a los tres años. Este era su mayor secreto. Si los colombófilos tuvieran la paciencia de esperar a jugar con sus buenas palomas a que cumplan los tres años, tendrían menos fracasos.
Todos ellos unido a la observación, al conocimiento de la psicología de cada paloma y con mucha paciencia, pues la impaciencia, en colombofilia como en la vida diaria, es causa de muchos problemas.
Rik Vranchen medita sobre el instinto gregario de las palomas, su sentido de la orientación y sus cualidades físicas; "Sin duda, el instinto gregario de las palomas juega todo un papel y le incita a permanecer en grupo, volando, digamos, a una velocidad de crucero. Pero hay un hecho cierto; la mejor paloma, que no es necesariamente la mejor dotada de alas por ej., se separará del grupo si éste no sigue la línea más directa para alcanzar su palomar".
¿De que sirve un ala ideal, si la paloma que la posee no está o no dispone de un sentido de orientación preciso, o si no tiene temperamento?. Una paloma forma un todo, y es como tal que hay que juzgarla.
Además, debemos tener en cuenta otro hecho demostrado: que una paloma mala viajera puede ser una excelente reproductora. Es frecuente oír a colombófilo lamentarse de haberse desecho del padre o la madre de algún campeón porque no volvían bien de los concursos durante el primer año que los voló. Decía Víctor Torrekens que él no sacrificaba nunca una paloma de un año porque no hubiera vuelto bien de los concursos. Antes probaba un par de pichones. Y, por otra parte ¡cuántas palomas que no concursan bien como yearlings, consolidan luego una gran categoría volando como adultos.
Es un hacho, que se conoce muy poco sobre la técnica de los emparejamientos y en la mayoría de los casos dependemos de la pura suelte. Como dice de Scheemaecker, la vida de un colombófilo es demasiado corta para poder darse cuenta de todos las tonterías que se deben hacer.
Veamos otro tema apasionante: las pérdidas de los pichones. ¿Qué causas pueden determinar estas pérdidas a veces incluso desde distancias cortas?.
En primer lugar los problemas de salud. Sin palomas sanas no hay nada que hacer y, a veces, palomas aparentemente sanas portan consigo tricomonas y cocidioses que, con el stress de las sueltas, se manifestarán en enfermedad abierta. No dudéis en hacer una cura contra la tricomonas y la cocidioses antes de empezar los entrenamientos pero cuidado también de no exagerar los fármacos pues hay palomas de vuelo que parecen farmacias volantes (como dice el Dr. Mauduit), perdiendo así su resistencia natural.
El palomar debe estar también desinfectado de microbios y ello de forma regular. Hay muchos neófitos que comienzan bien su afición en los primeros años y, luego, cuando aparecen los problemas de salud, empiezan también las pérdidas. Finalmente, cuando no llevan dentro la colombofilia, acaban abandonado nuestro deporte. La historia se repite muchas veces por desgracia.
Atención pues a la salud. evitad la sobrepoblación, uno de los mayores males de los palomares españoles y vigilad la introducción de palomas nuevas en vuestras colonias.
Para terminar, he aquí las reglas del campeón Jules Rijckaert, maestro de la consanguinidad.
-Cuando se posee un buen perro de caza o un pura sangre, no se le cruza con un perro callejero o un caballo de tiro.
-Sólo la consanguinidad puede alcanzar la cumbre, pero, atención, sed severos, porque también puede engendrar el fracaso.
-Si en un cruce, obtenéis cinco buenos pichones y cinco menos buenos, parad el ensayo y no introducir estos productos en vuestro estirpe. El menos bueno reaparecerá tarde o temprano.
-La aparición de uno inferior en F-1 (primera generación), anuncia otras en F-2, F-3, etc...
-La paloma bella está bien, la buena es mejor, cualquiera que sea el color de sus plumas o de sus ojos.
-La selección debe hacerse a la vista de la salud, de los resultados en los concursos y del valor de los progenitores. Sólo estas tres cualidades reunidas pueden otorgar la etiqueta "reproductor"
Hay que descartar cualquier paloma que falla; es un eslabón defectuoso en la cadena. Yo me niego a tratar toda la colonia para intentar curar a uno o dos enfermos.
-Yo busco la paloma resistente tanto a la fatiga como a la enfermedad. Sólo con estas se puede progresar.
-No es malo no ver a las palomas demasiado a menudo. con vistas espaciadas se detecta mejor la evolución de su condición.
-Yo prefiero un buen reproductor a un campeón en los concursos. El campeón sólo tiene una época, el reproductor proyecta sus cualidades sobre su descendencia.
-Todos los defectos, físicos o de carácter, son hereditarios, al igual que las cualidades, aparecido directamente o a largo plazo. No hay pues que tolerarlos bajo ningún pretexto.
-Para alcanzar el éxito en colombofilia, hay que amar las palomas, saber darles lo que piden.