13/6/13

Perro Boxer
                     Ir de la correa
   Lo primero de todo es dejar que el cachorro se acostumbre a llevar la correa. Para ello debe dejar que el perro joven arrastre la correa por toda la casa durante sus carreras.
   Una vez sucedido ésto, puede empezar a coger la correa y hacer que el perro vaya en una dirección determinada; de hacerlo así, debe felicitarle.
   Cuando le coloque la correa tiene que agacharse, colocarse a su izquierda y hablarle en tono amistoso; al comienzo, es posible que se resista y que se apoye con fuerza sobre la correa, actuación que es comprensible y que puede ser permitida, siempre y cuando no muerda la correa. En el caso de que la muerda, muestre su desagrado con una palabra: <<puf>>.
   Al cabo de dos o tres semanas, puede prolongar de forma considerable los paseos. Así el pequeño Boxer aprenderá a conocer cada vez mejor su ambiente, su entorno y podrá disfrutar de la variación, del juego y de los paseos con su dueño o con cualquier otro miembro de la familia.
   Ni que decir tiene que estos paseos, primero los cortos y después los largos en el parque o por las afuera de la ciudad, sirven para reforzar la relación entre el amo y el can, y el perro se mostrará sano y contento. Además, el simple hecho de que el propietario coja la correa ya significará paseo, y, seguro, que el perro se alegra y se pone contento ante esta situación.
   El ejemplo ideal es que el perro camina con la correa floja y los hombros a la altura de las rodillas del dueño y siempre en el lado izquierdo.
   En el caso de que se retrase, le atraerá hacia adelante y si se adelantara, tiene que conseguir, de manara suave, que siga el ritmo deseado por usted. De conseguirlo, siempre tiene que felicitarlo y recompensarle.
   Cuando el perro crezca y sea un poco más mayor, quizá quiera escaparse y correr. Para impedirlo tiene que darle un tirón corto pero fuerte para que se mantenga al lado del amo; si marcha correctamente junto a usted, felicítele y, de vez en cuando, dele como premio una golosina por su conducta. 

11/6/13

Perro Boxer
                  Acudir a la llamada
   La palabra adecuada para llamar al perro es:<<¡ven aquí!>>. Al principio debe utilizar esta voz bajo algún truco, es decir, agáchese y ofrezca al perro una chuchería, comida o un juego mientras pronuncia la palabra mágica <<¡ven aquí!>>.
   Igualmente, el can entenderá que acudir a la llamada significa algo de provechoso para él. Por eso, no debe llamarle nunca en tono enfadado, ni tampoco debe castigarle porque ha tardado demasiado. Pero no olvides que siempre que acuda a su llamada debe ser recompensado por ello de forma alegre.
   Si el animal se vuelve muy independiente y hace caso omiso de las llamadas, siempre considerando que las llamadas son para algo y son imprescindible, debe empezar a utilizar una correa larga. En esos casos sujete una cuerda de colgar la ropa del collar y deje que la arrastre; con este procedimiento, mantenga al perro casi siempre bajo vigilancia para evitar que se enrede y pueda hacerse daño. Entonces llámele e insista en que acuda a la llamada; en el supuesto de que el perro no acuda a la llamada, pise la cuerda y tire de ella con un movimiento brusco. Una vez que llegue a su lado, no le regañe, tan solo limítese a tirar de la cuerda y a felicitarle profundamente.
   Si el efecto sale bien, pruebe a llamar al perro cuando esté atado a la correa, y déjele suelto sólo en aquellos lugares en donde no haya ningún coche y, a ser posible, en parques urbanos amplios y espaciosos donde no haya más personas ni perros que le puedan distraer de las llamadas de aprendizaje que le realiza.
   Cuando le llame, hágalo sólo una vez e intente captar, al mismo tiempo, la atención del perro. Acto seguido, escóndase detrás de un matorral y empezará a buscarlo. Si el perro acude, felicítele por ello y dele un premio.
   Cuanto más tiempo practique este ejercicio de la llamada, mejor lo hará el can. No obstante también debe tener paciencia ya que no siempre el perro responde a la primera ni a la segunda vez. Si no logra aprenderlo, no se enfade, ya que en esos casos el perro no acudirá porque relaciona el enfado con el hecho de acudir a su lado y, como consecuencia, en posteriores ocasiones hará caso omiso de sus llamadas y reclamos.
   
   
Perro Boxer
         Soltar lo que tiene en la boca
   El perro tiene que soltar siempre lo que tiene en la boca de una forma voluntaria.
   Cuando vea que se entretiene con un hueso o con un juguete, tiene que quitárselo de la boca suavemente pero de forma decidida y mientras le dice una palabra al estilo de <<suelta>>. Al hacer está operación apriétele los labios contra los dientes poniendo la mano sobre el hocico, ya que esta fase les resultará desagradable al perro y abrirá la boca.
   Una vez hecho esto, debe felicitar al perro y premiar devolviéndole el juguete o el hueso  inmediatamente, así descubrirá que soltar lo que tiene en la boca no supone ninguna pérdida.
Perro Boxer
                       Las lecciones
   Normalmente, se consigue mucho más de las sesiones cortas y frecuentes que de las largas y pesadas. En este sentido, es preferible dar clases al día de diez minutos que una sola lección diaria de media hora.
   El momento más oportuno para entrenar al can lo constituyen los diez minutos que preceden al desayuno, pues de esta forma el perro supondrá que la comida es el premio que recibe por haberse portado bien. Si se sigue el mismo plan para las tres comidas del día, cuando el animal es cachorro, el programa de adiestramiento progresará con mucho éxito.

9/6/13

Perro Boxer
                     La subordinación
   Con este ejercicio se favorece la confianza del animal hacia el dueño. Por ello, es una tarea que debe incluirse diariamente en la formación del can a través del juego y de los cuidados, sin que el perro sea consiente de ello.
   Cuando esté jugando con el cachorro, gírelo sobre el dorso y acaríciale la barriga y el pecho. Si el pequeño se resiste, sujétele  con firmeza hasta que se relaje. El perro tiene que entregarse al dueño, ya que este concepto es vital importancia en situaciones de emergencia, como cuando el perro se encuentra herido. Indudablemente, este ejercicio resulta mucho más fácil con un animal joven que con un adulto, ya que existe una superioridad física del propietario frente al pequeño y éste no puede resistirse de forma que haga daño.
   Sin embargo, las cosas se complican si adquiere un animal adulto que no quiere someterse al dueño. En esos casos, la razón de tal circunstancia puede ser debida a que el perro todavía no tenga la suficiente confianza en el amo o que le ve como una persona dominante. En tales casos,lo mejor es pedir ayuda profesionales para que se pueda acercar hacia el can con una gran compresión y con el tacto adecuado y suficiente para que ese animal en concreto.

7/6/13

Perro Boxer
                          Las órdenes
   Al dar una orden al perro hay que emplear una expresión lo más breve posible y usar todas las veces la misma palabras para expresar el mismo significado. Es muy importante que usted no cambie de palabra o de voz auditiva al can, ya que podría confundirlo y ello conllevaría que el can no realizará el ejercicio tal y como usted desearía.
   Si se quiere enseñar al perro a sentarse, ha de usar siempre la misma expresión, por ejemplo, <<siéntate>>, y si quiere que se eche, emplee siempre la voz <<échate>>. En realidad no importa el término que utilice mientras el perro se acostumbre a oírlo y actúe de la forma que se pretende.
   El Boxer debe conocer antes que nada el día a día de la vivienda y sus costumbres, y después ya sabrá lo que tiene que hacer en cada momento, así como a respetar las órdenes dadas. Es decir, primero precisa aprender a no ensuciar la casa, a marchar al lado del dueño y, finalmente, a obedecer las órdenes más sencillas.
   Sólo cuando el perro haya aprendido bien estas órdenes resultará prescindible el collar del animal.

Perro Boxer
 El perro necesita una buena educación                  
   La educación es una necesidad vital para el perro. Así, si de cachorro el pequeño no conoce el orden y la jerarquía de la manada, de mayor la establecerá de la forma que le parezca; y el animal debe saber desde el primer momento que el jefe de la manada de la casa es siempre el dueño.
   Además, si el perro no confía o no puede confiar en el jefe de la manera continuamente, en este caso en el amo, el animal se vuelve inseguro y presentará múltiples alteraciones de su comportamiento, tales como recelo, falta de aseo, salvajismo e, incluso, tendencia a morder.
   No haga caso de algunas aseveraciones de ciertos dueños de perros que dicen que lo mejor es que el can tenga libertad absoluta o casi total y que lo peor para el animal es la obediencia. Sepa que tarde o temprano el perro de la persona que hace tales afirmaciones acabará debajo de un coche o peleándose con otro perro en una riña callejera de la ciudad.
   De lo hecho, cada vez se pierde más relación y comprensión existente entre el dueño y el perro. Muchas veces, lo único que tiene un propietario es un animal domesticado y nada más, es decir, un perro que no ha sido educado en profundidad y donde el dueño no ha buscado esa interrelación y comprensión entre el amo y el can. En la sociedad actuales donde el estrés y la prisa imperan, donde el perro es para el fin de semana, se pierde la suerte de poder llegar a conocer a un perro feliz.
   En animal contento y feliz es aquel al que se le enseñan cosas se colabora con él, se experimenta con él, se le educa, en una palabra, y a su vez, el perro recibe un premio y una recompensa  por esa actuación positiva ante la prueba.
   Además, los Boxer son unos maestros en explorar las debilidades humanas y saben en seguida con quién tiene éxito mendigar y quién no les echará del sofá. Sin embargo, el Boxer no verá esas personas débiles, sino que serán integrantes de la familia o de la manada que le permitirán hacer o no hacer determinadas cosas. De todas formas, el jefe y dueño del perro debe indicar a todos los miembros de la familia que si el perro no puede subirse al sofá, no puede subirse tampoco el cachorro del Boxer ni el adulto con el consentimiento de algún miembro de la casa. Las reglas son claras para todos.
   en contadas ocasiones, el perro puede empezar a morder en serio. En estas escasas veces, el dueño, normalmente, se aparta con horror del animal y dice ya no entender al perro. Ello sucede porque han dejado pasar por alto las pequeñas y primeras advertencias subliminales del perro, o también ha podido ser que hasta ese momento hayan estado de suerte con el perro no ha tenido necesidad de imponerse. Si le sucede algo así, lo primero que debe hacer es respirar profundamente ante el can. Si el perro joven, que ya está crecidito, hace castañear los dientes no dude en pegarle sin hacer uso de la fuerza con la palma de la mano debajo de la barbilla, y acompañe a la bofetada de un sonido de enfado. Con dicho gesto provocará que el perro cierre la boca, algo que es muy desagradable para él. Después, realice la orden pertinente por la que el perro quería imponerse, por ejemplo estar en el sofá, y oblíguele a bajar del sofá. a partir de ese momento el perro se sorprenderá y no volverá a subirse al sofá. tenga en cuente que el gesto indicado de dar al perro una bofetada por la parte baja de la barbilla para cerrarle la boca, sólo debe realizarlo a su perro, nunca ejecute ese tortazo a perros extraños o animales adultos que sean recién adquiridos.
   es muy raro que en general el Boxer muestre un comportamiento de denominación agresiva ante el propietario y a las personas de la casa. Sin embargo,  no olvide que el Boxer sabe imponerse de forma muy tranquila y encantadora entre la familia. Basta que los niños y los adultos se estén riendo del animal porque ha hecho alguna payasada para él tome una posición que no le está permitida.
   La situación es algo más complicada si en la familia hay niños pequeños, porque el perro se da cuenta en seguida que los miembros más débiles de la manada y de la comunidad humana en la que vive.
   Por todo ello, es importante que antes de comprar al animal se fije en cómo es el cachorro y su padres. Al igual que en el caso de las personas, entre los perros hay canes autoritarios o complacientes. A algunos perros les gustan tener siempre la razón, otros prefieren encogerse de hombros y evitar peleas, y los hay que son perezosos y comodones por naturaleza. De ahí, que el carácter del perro es importante para que tienda a adaptarse a la forma de la familia, si no se quiere que haya una catástrofe de personalidades. Lo mejor es que se entiendan bien con el perro, de forma evitarán muchos posibles problemas.
   según estas reglas descritas en los párrafos anteriores, una persona segura de sí misma y a la que la gusta imponerse será, seguramente, infeliz con un perro sumiso, que parece inseguro y a la vez tiene apariencia de asustadizo. Ese individuo siempre saldrá victoriosos de los enfrentamientos con su mascota, algo que en cierta forma no sabrá muy bien cómo interpretarlo.
   Por el contrario, una persona complaciente padecerá en extremos si tiene que reñir con su perro constantemente para que le obedezca. En estos casos, usted debe intentar convertirse en el jefe de la casa, haciendo uso de algunos conocimientos sobre educación canina; aunque dependiendo de lo obstinado que sea el perro, eso les será más fácil o más difícil. De todas formas lo tendrá complicado si el Boxer es un macho fuerte y dominante. Este tipo de personas deberá excluir, en principio, un animal grande y fuerte, al que simplemente no puede enfrentarse por una cuestión de diferencia física entre dueño y perro.
   La persona que se encuentre en una situación crítica y vea que su can no responde, deberá pedir consejo a un profesional de entrenamiento de Boxer para que le muestre el camino correcto a seguir en el trato con el animal.
   De todas formas, los perros aprenden a fuerza de premios y gratificaciones y no mediante castigos. Los perros no entienden de golpes, a pesar de que con ellos muestren miedo o arrepentimiento. 
   Cuando tenga que dar una reprimenda al can es suficiente con una palabra pronunciada de forma enérgica. Un simple <<puf>> o un <<no>> es suficiente para que el animal se pare en seco, después túmbelo de forma rápida y brusca mientras repite el mismo mensaje sonoro. Así es lo que harían los padres del Boxer y así es como mejor lo entiende, y no a base de golpes.
   Es importante no castigar ni reñir al perro por algo ocurrido en el pasado. La reprimenda tiene que ser llevada a cabo inmediatamente después del acontecimiento realizado por el can. Tenga en cuenta que el animal relaciona su enojo únicamente con lo que está haciendo en esos precisos momentos. El perro no puede pensar de forma lógica en el pasado. Además, sólo debe reñir al perro cuando esté haciendo lo que no quiere que haga. Si deja pasar ese momento oportuno, lo único que hará es confundir al can y, posiblemente, conseguirá lo contrario a lo que usted desearía.
   No olvide que los perros tiene una capacidad de aprendizaje increíble, es decir, lo pasan francamente bien cuando resuelven una tarea y reciben, por tanto, algún reconocimiento de su éxito por parte del dueño. Eso significa que no debe ser demasiado estricto ni excesivamente complaciente con los regalos y reconocimientos al perro; la persona que eduque al Boxer no debe mostrarse malhumorado o caprichosa en el trato. En el caso de que esté estresado o de mal humor , será mejor que suspenda los ejercicios en lugar de cometer fallos o des ser demasiado estricto con la educación del animal. También debe coger a los cachorros con brusquedad ya que ninguna medida educativa tiene que herir o dañar al perro.
   Al principio, los ejercicios sólo deben durar unos minutos, ya que el perro joven no es capaz de concentrarse durante mucho rato ni tampoco es capaz de retener mucho en su memoria.
   A medida que vaya creciendo se pueden aumentar la duración de las tareas, pero no debe parar nunca cuando observe que el perro ya se muestra cansado o está harto. El ejercicio tiene que finalizar con una tarea bien ejecutada, para que ese momento pueda compensarle con un premio o una golosina. Es decir, no abandone el ejercicio en plena frustración, al final hay que realizar alguna tarea que usted esté seguro que el animal va a realizar con total seguridad, así se terminará la sesión de trabajo con elogios al perro y diversión entre ambos perro y dueño.
   Los ejercicios que no ha podido hacer bien, será mejor que los deje para más tarde para que el perro le entienda mejor. Sólo de esta manera los ejercicios de educación se convertirán en una experiencia  agradable y el perro joven disfrutará plenamente de ellos. No olvides que éste es un requisito importante e indispensable para que el aprendizaje tenga éxito; además, esta regla es válida y suficiente para toda la vida educativa del Boxer.
   Todas las tareas deben concluir con una ronda relajada de juegos y caricias. Así pues, practique sólo en aquellos lugares en los que el perro pueda correr con seguridad y lejos del asfalto del tráfico rodado de coches.
   Algunos consejos extra en la educación del perro.

  • No lleves nunca al perro a hacer recados cuando tenga prisa mientras todavía esté siendo educado.
  • No practique nunca los ejercicios de forma metódica, a la misma hora y en el mismo lugar, ya que el can puede llegar a relacionar los ejercicios con el lugar y la hora y resultará después difícil que lo repita a otra hora del día o en otro lugar distinto.
  • El listado de ejercicios no tiene que convertirse en una rutina para el perro.
  • Si es posible hágase socio de una asociación canina deportiva.
   Las reglas básicas de la educación del perro para que éste lleve una vida segura, alegre, libre y sana son las siguientes: la subordinación, acudir a la llamada, ir de la correa, sentarse, echarse y cobrar.