25/7/11

Teorías de la orientación

                          Diversas teorías acerca de la orientación
   Los autores que quizá se acercan más a la verdad son los que tiene en cuenta la influencia que sobre el oído de la paloma pueda ejercer las corrientes magnéticas que rodean la esfera terrestre. 
   El profesor Henry L. Yeagley, del State College de, Pensilvania, dio a conocer sus teorías a raíz de los profundos estudios realizados sobre este tema. Al tratar del fenómeno de de orientación que es debido al magnetismo terrestre y a la influencia de la latitud, influencia que se llama (Fuerza de Coriolis) y que tiene su origen en la rotación de la tierra.
   Inmediatamente de sentada su teoría sobre estos dos puntos esenciales, diversas corporaciones colombófilas le ofrecieron su apoyo incondicional, concediéndosele una fuerte subvención , al tiempo que obtenía la entusiasta colaboración del Servicio de Transmisiones del Ejército norteamericano.
   Se hicieron diversos experimentos desde Kearney a State College, que son dos localidades americanas bastante distanciadas entre sí. Las conclusiones a que se llegó, fueron en sustancia éstas: primero, que las palomas sentía y seguían el magnetismo terrestre, pero esto sería incompleto o insuficiente, pues una paloma, sensible únicamente al magnetismo terrestre, daría la vuelta al mundo siguiendo siempre la misma línea de intensidad. Por tal motivo faltaba una fuerza, que es la ley de Coriolis, y ésta era la segunda parte de sus conclusiones. La fuerza de Coriolis es la derivada de la rotación de la tierra. Como la tierra está ligeramente inclinada sobre unos de sus polos, llega el momento en que el paralelo o fuerza magnética será cortado en dos puntos distintos por la fuerza Coriolis y, por tanto, habrá dos lugares en el mundo donde coincidirán exactamente el magnetismo y la fuerza de Coriolis.
   Lógicamente, al llegar a este punto, la paloma se sirve de sus potentes ojos capaces de divisar su palomar a cincuenta kilómetros de distancia y, en el caso de no encontrarlo, a pesar de que sus facultades le indican que debe encontrarse allí, se dirige por el mismo paralelo a buscar otra vez la misma presión en un lugar distinto, pero con las mismas características, y allí encuentra por fin su casa, su palomar.
   De los varios experimentos realizados parecía deducirse la confirmación de la tesis planteada. Pero inmediatamente se presentaron otras teorías. En ellas, tras reconocer la importancia de lo expuesto anteriormente, se hacía notar la fuerza decisiva que podía tener el palomar en sí mismo, su nido, sus compañeras e incluso el propio colombófilo, todos los cuales pueden poseer  a su vez su magnetismo, capaz de influir rigurosamente en la atracción que pueda sentir la paloma.
   Esto quedó demostrado con el funcionamiento de los palomares móviles. Por ellos se ha comprobado plenamente que la paloma no se siente atraída exclusivamente por la fuerza existente en un lugar determinado.

Orientación

                                        Orientación
   La orientación es un sentido innato en la paloma mensajera, que los sabios tomaron en consideración casi al mismo tiempo de conocerla. Sin embargo, hasta la fecha, a pesar de las muchísimas teorías presentadas por los científicos para explicarlo, ninguna ha parecido aceptable a los expertos.
   Algunos hablan de la memoria, otros del olfato, algunos de la vista, pero todo se ha desecho, por no ofrecer garantía suficientes.
   Podemos decir que en este aspecto el hombre es la más perfecta de la criaturas y, sin embargo, si nos conducen con los ojos vendados o en un vehículo cerrado, distante cien kilómetros del sitio de nuestra residencia habitual, no sabremos orientarnos, de no tener unos puntos de referencia conocidos.
   En este caso nos valemos de la vista, pero este sentido solamente será bueno para distancias cortas. No olvidemos que la tierra es redonda, y para poder apreciar las cosas a una distancia de 30 km tendríamos que elevarnos a más de 50 metros, y para ver a 50 km la paloma habría de volar a más de 200 metros, que es la altura a que vuela en un concurso normal. Pro no podemos aceptar estas teorías, máxime si tenemos en cuenta que la paloma recorre distancias que superan los mil kilómetros, y se resisten a elevarse demasiado, en cuyo caso la visión quedará limitada a las distancias expresadas.
   El olfato es un sentido muy poco desarrollado en la paloma. Por lo que respecta a la memoria, no pueden utilizarla, porque se transporta en vagones cerrados, y así nada pueden retener, pues nada han visto del recorrido efectuado.

Alimentación de los pichones

                                            ALIMENTACIÓN
   Debe ser sana y abundante, además de variada, pues la paloma para su subsistencia normal, necesita que se le suministren albúminas, hidratos de carbonos y materias grasas; también materias minerales, vitaminas y verduras.
   Las leguminosas, cereales y oleaginosas, habitualmente dadas a la palomas, son las que mencionamos a continuación. Del primer grupo: berza, haboncillos, guisantes, lentejas, etc. Del segundo grupo: maíz, cebada, avena arroz, mijo, alpiste y sorgo. Del tercero: cáñamo, colza y semilla de nabo.
   Anotemos que los cereales contienen muchos hidratos de carbonos, una menor cantidad de albúmina y muy pocas grasas. Las leguminosas, al contrario, son dos veces más ricas en el albúminas, contiene menos hidratos de carbono y muy pocas materias grasas. Finalmente, los granos oleaginosos son muy ricos en grasas, poseen menos albúminas que las leguminosas, pero más que los cereales y, en conjunto, menos hidratos de carbono.
   Ha de procurarse que los granos sean de muy buena calidad y estén perfectamente conservados, pues con facilidad pueden provocar trastornos digestivos.
   Hay que tener buen cuidado con el grado de humedad y su limpieza, lavado los granos si es preciso, y dejándolos airearse en forma conveniente.Velar, además, porque estén perfectamente al abrigo de rata y ratones, que los ensucian y estropean.
   Es necesario establecer unas proporciones según el tiempo, teniendo en cuenta que el alimento debe ser rico en época de muda, concursos y recría; en estos casos se aconseja un 60% de leguminosas, 30% de cereales y 10% de oleaginosos. Aconsejamos suministrar la cebada ligeramente germinada, pues aumenta su valor nutritivo y vitamínico.
   En épocas de descanso puede dárseles hasta un 50% hasta un 50% de cebada, 10% de maíz, 10% de trigo, 20% de berzas,y pequeñas semillas, como golosina, entre las cuales podemos contar el sorgo.
   Com verduras, son buenas las lechugas, y la col, que pueden colocarse en el interior del palomar, dentro de un recipiente con un poco de agua, que las conserva frescas. Suelen comerlas con gran avidez.
   Entre otros alimentos, se les puede dar también pan, que les gusta mucho, secado al horno  y desmenuzado, pero no es de gran valor nutritivo, aunque lo comen bien.
   T

24/7/11

Anillado de los pichones

                                                    ANILLADO
   Los estatutos vigentes de la Real Federación Colombófila Española en su articulo 123, dicen: (Tendrán consideración de palomas mensajeras tan sólo aquellos ejemplares anillados y registrados en esta R.F.C.E.).
   Es, pues, pues obligatorio para todo aficionado al deporte de las palomas mensajeras, que sus aves estén debidamente anilladas, y precisamente con la anilla oficial que suministra la R.F.C.E.
   Estas anillas son metálicas, cerradas y llevan, además del número correspondiente, el nombre de España y el año en que las palomas han sido nacido. Cada año se fabrican de distinto color; así a simple vista es más fácil reconocerlas. Se les colocan a los 6 u 8 días de su nacimiento, cogiendo el pichón en la mano y juntándole los tres dedos anteriores, con lo que pasa la anilla fácilmente, se la hace entrar lo más posible llevando hacia atrás el dedo posterior, y a los pocos días ya no puede sacarse sin hacerse daño al pichón recién anillado.
   Los primeros días debe vigilarse por si se le hubiese caído. En tal caso se la encontrará fácilmente dentro del nido.
  Con cada anilla se recibe la tarjeta de propiedad correspondiente a la misma, que, en el caso de ceder el pichón, debe entregarse al nuevo propietario, La práctica aconseja anillar en la pata derecha, de modo que los números queden cabeza abajo, ya que con la paloma en la mano es mucho más fácil leerlos.

La reproducción de las palomas

                                                            CRÍA
   Las palomas viven y se reproducen por parejas, que se conservan unidas siempre. Pueden empezar a reproducirse a los seis o siete meses, si bien es aconsejable que se espere por lo menos un año, al fin de que hayan alcanzado su desarrollo completo, en beneficio propio y de sus hijos.
Ponen dos huevos, que suelen pesar unos 23 gramos cada uno; el primero lo ponen de las 4 a las 5 horas de la tarde y el segundo a los dos días y al rededor del mediodía; son incubados por la hembra todo el tiempo restante. La temperatura de incubación es de unos 40º centígrados.
   A los 18 días nacen los pichones, que rompen los huevos ayudándose de una excrecencia córnea que tiene en el pico y que cae naturalmente a los ojos cerrados y el cuerpo recubierto de un pelo muy fino de color amarillo, que lo conservan mucho tiempo, incluso después de estar bien emplumados. Más tarde se les va cayendo hasta su total desaparición.
   Los padres alimentan a los recién nacidos por medio de una papilla secretada por una glándula que tienen en el buche y cuya composición es muy parecida a la leche de los mamíferos. A los pocos días empiezan a mezclar algún grano reblandecido por líquidos que absorben o que se producen en el curso de la digestión y, alrededor de los quince días, ya se les dan únicamente granos y agua.
   A los 24 ó 25 días pueden ya separarse de los padres y colocarlos en el departamento de destete. En lo sucesivo, con pocas dificultades aprenderán a valerse por sí mismos.

La respiración de la paloma

                                                La respiración
   Es esencial en un animal, al que vamos a exigir grandes esfuerzos, que su respiración sea perfecta.
   Existe una gran diferencia entre el ritmo respiratorio de una paloma en reposo y el de una paloma en vuelo. Unas cifras bastará para demostrarlo, Una paloma respira en reposo de 44 a 48 veces por minuto. En pleno vuelo lo hace diez veces más deprisa, llegando alrededor de las 500 veces.
La paloma deficiente en reposo jamás respirará bien en vuelo, y no tendrá probabilidades de hacerlo, ya que su actividad muscular forzosamente le producirá la consiguiente fatiga y, por tanto, una mayor actividad en el funcionamiento de su corazón, lo activará su ritmo respiratorio.
   Una paloma sana debe respirar únicamente por la nariz, manteniendo el pico bien cerrado. En la mano de la sensación de que no respira. Los pulmones ocupan totalmente la cavidad torácica, y las costillas están unidas al tejido pulmonar. El aire que penetra por la nariz pasa por la boca y por la laringe; a continuación entra en la tráquea y desde allí se reparte por los pulmones y por los sacos aéreos.
   Los pulmones quedan situados a los lados de la columna vertebral y en ellos se realiza la función fisiológica de intercambio entre el oxígeno del aire y el ácido carbónico de la sangre. Tiene un doble funcionamiento durante los dos tiempos de la respiración: al aspirar el aire y al expulsarlo. Los bronquios atraviesan los pulmones y conducen el aire a los sacos aéreos y de éstos vuelve a los pulmones.
   Los sacos aéreos están situados en las partes huecas del interior de la paloma; son nueve y se denominan cervicales,diafragmáticos, torácicos y abdominales. Estos sacos tienen unas prolongaciones llamadas divertículos, que hacen llegar el aire hasta los huesos (que ya sabemos que son huecos) y hasta los músculos. Todo el cuerpo y los miembros de la paloma, quedan así neumatizados y estabilizados durante el vuelo. Al estar situados en las regiones superiores del tórax, hacen bajar el centro de gravedad, aumentan su equilibrio y facilitan el vuelo. Regulan la temperatura de la paloma y refuerzan sus reacciones musculares. Además, aumentan el volumen de la paloma, sin que varíe su peso, y ello también facilita el vuelo.

Antibióticos

                                            La paloma y los antibióticos
   
   Desde que existen los antibióticos, los colombófilos han tratado de utilizarlos para curar sus colonias. Estas tentativas se han hecho más fructuosa con el correr de los años y con los descubrimientos sucesivos de la medicina. El microscopio ha permitido numerosas observaciones y ha abierto la era de la bacteriología. La medicina ya no es exclusivamente sintomática, dispone de medicamentos más activos, las palomas están mejor cuidadas y las medidas higiénicas y parasitarias son superiores a las de 50 años. Pero, a pesar de todos los progresos actuales y de los múltiples medicamentos de los que disponemos, el organismo animal vive y vivirá siempre en un medio donde pululan los microorganismos que pueden hacerse hostiles a consecuencia de las variaciones químicas o físicas. Desde hace unos años hemos visto modificarse o acentuarse la patología infecciosa y, en nuestros días, a pesar de todas las precauciones tomadas por los colombófilos, podemos ver frecuentemente la llegada de infecciones (paratifosis, etc.) que siguen siendo graves ya que pueden provocar lesiones irreversibles en nuestras aves. Es contra todos esos microbios que tratamos de luchar para defender y proteger nuestras colonias.
   A la inmunoterapia ha sucedido la era de la quimioterapia que sigue evolucionando simultáneamente con el periodo de la antibioterapia; ésta, ciertamente, está lejos de ceder el lugar a otro método, aunque sí podrá evolucionar según las posibilidades cada vez mayores de la química de síntesis. El término quimioterapia está reservado en nuestros días a las medicaciones de naturaleza química que no se deriva de una fuente viva en la naturaleza.
   En efecto, la quimioterapia consiste en utilizar substancias químicas con el fin de impedir la proliferación de organismos patógenos en el sujeto.
   Tales substancias químicas deben poseer una actividad citotóxica especifica, es decir, que tiene que ser activas contra el agente patógeno en una concentración que pueda ser soportada por las células del sujeto; en otras palabras, dicha substancias deben poseer un índice terapéutico favorable.
   No es pues demasiado importante que sean muy activo o que efectúen su actividad en pequeñas dosis o en un grado elevado de disolución, sino que sean tóxicas de manera selectivas. Así, por ejemplo, las sulfamidas para que sean activas deben ser utilizadas en concentraciones del orden de 1/10.000, mientras que muchos desinfectantes matan las bacterias en concentraciones 100 veces más pequeñas; sin embargo, éstas últimas no tienen ningún valor bajo el punto de vista quimioterapéutico por la sencilla razón de que lesionan las células del sujeto.
   Después del descubrimiento de las sulfamidas, la investigación se orientaba principalmente hacia los productos sintéticos de la química orgánica, pero después de haber comprobado los valores excepcionales de la penicilina, se prestó evidentemente más atención a las substancias con actividad antibacteriana producidas por microorganismos, es decir, los antibióticos.
   Un antibiótico es una substancia segregada por un microorganismo y capaz de frenar otros microorganismos. El hecho sorprendente de los antibióticos, y sobre de la penicilina, es su actividad, en una concentración débil, contra numerosas bacterias.
   Esta distinción entre sulfamidas y antibióticos no es de total aplicación después de la síntesis química total o parcial de ciertos antibióticos. Como actualmente es principalmente la  antibioterapia la que cura las enfermedades en las que intervienen microorganismo patógenos, deberemos utilizar esta (arma) con un máximo de eficiencia posible, provocando al mismo tiempo un mínimo de deterioro celular. Para utilizar los antibióticos de manera eficaz hay que conocer primero las cualidades del antibiótico ideal. La primera de ellas es, por supuesto, la selectividad: el antibiótico debe ejercer su acción sobre los microorganismos patógenos y exclusivamente sobre ellos, sin alterar el funcionamiento de las células del organismo infectado. Aquí comenzaréis a comprender la importancia de vuestro veterinario. Sólo él será capaz de determinar con exactitud cuál es el antibiótico apropiado. No hay que ignorar que existen en el mercado varias decenas de antibióticos diferentes. No se trata de entrar en una tienda y comprar un medicamento cualquiera, uno de esos productos milagrosos que actúan al mismo tiempo en contra de las bacterias de paratifosis y en contra de un neumococo o del virus de la difteria, medicamentos elaborados por uno de esos colombófilos o excolombófilos que pretenden saber todo acerca de nuestras aves, pero que no poseen ningún diploma relacionado con las ciencias médicas. Esos parásitos de la colombofilia, esos explotadores de ingenuos, lo único que hacen es retrasar a todos aquellos que desean hacer progresar nuestro  deporte.
   Pero volvemos a las cualidades de un antibiótico. además de la selectividad, es necesario:
-que el antibiótico disponga de un amplio espectro;
-que sea bactericida, es decir, que mate las bacterias;
-que la relación poder bacteriostático-bactericida tienda hacia la unidad;
-que no suscite la aparición de resistencia ni de segundas infecciones;
-que sea tolerado por el organismo a corto y a largo plazo;
-que no denote antagonismo con los líquidos orgánicos, las proteínas plasmáticas o las enzimas vitales;
-que su absorción, su distribución y su eliminación permitan alcanzar concentraciones bactericidas en la sangre, los tejidos los líquidos orgánicos inmediatamente después de haber sido administrados y durante periodos bastante prolongados.
   Así entre los cientos de substancias quimioterapias y antibióticos que han sido a la luz, sólo un número reducido de ellas han revelado de real valor. Paracelso escribía ya a principio del siglo XVI que todos los medicamentos tienen un potencial de toxicidad la dosis en que se utilicen; dicha toxicidad potencial será evidentemente tanto más importante cuanto más potente sea el producto. Lo esencial está pues en saber utilizar un medicamento de manera adecuada y de no jugar al aprendiz de brujo administrando patologías que no están indicadas. Habrá que evitar igualmente, y dentro de lo posible, la asociación de múltiples productos que pueden ser incompatibles o incluso antagonistas. En un germen puede ocurrir dos cosas: o es sensible a un antibiótico o no lo es; si lo es, lo puede ser evidentemente en grado variables. En ese caso, el antibiograma nos dará las precisiones que permitirán orientar la elección del antibiótico y eventualmente ayudará a fijar su posología.
   Si el germen no es sensible al antibiótico, por mucho que se aumenten las dosis del mismo, éste no surtirá ningún efecto útil a la paloma sino que, por lo contrario, la expondrá a ciertos riegos. Según el germen sea más o menos sensible al antibiótico previsto, el veterinario deberá determinar la dosis útil y eficaz que protegerá la paloma de los efectos secundarios eventuales deberá determinar la dosis útil y eficaz que protegerá la paloma de los efectos secundarios eventuales. Este pequeño resumen sobre la antibioterapia os hará comprender que a veces es necesario esperar unos días para poder hacer un trabajo fructuoso.
   Ni que decir tiene que en el interior del ave son numerosos los factores que ejercen su influencia sobre la actividad de un antibiótico contra las bacterias. Algunos de esos factores favorecen su actividad, por ejemplo la colaboración de los medios de defensa natural del ave con la infección. Oros, sin embargo, pueden contrarrestar su actividad, por ejemplo la repartición desigual del antibiótico en el interior del organismo. las fluctuaciones de su concentración en el tiempo, etc...
   A pesar de todas esas diferencias influencias (in. vivo), es decir, en el organismo de la paloma viva, las pruebas (in. vitro), es decir, en medios artificiales, dan no obstante una buena imagen de la actividad del antibiótico o antibióticos en una bacteria determinada. Esta es la técnica que aplicamos cada vez que nos encontramos ante una colonia infectada. Pongamos un ejemplo concreto que ilustre lo que acabo de decir. Un aficionado se presenta en mi casa y se queja de su colonia. Los pichones adelgazan, ha sacrificado ya algunas hembras que han decaído en el momento de la puesta y acaba de encontrar su mejor reproductora con un bulto del tamaño de una nuez en la articulaciones del codo. La primera enfermedad en la que pensamos es, por supuesto, la paratifosis; pero, con el fin de descartar todas afección parasitarias contaminante, examinamos la garganta de los dos palomas por cada paloma y los excrementos de cada paloma.
   Si los resultados son favorables, entramos en el meollo del asunto y preguntamos si las aves han recibido últimamente antibióticos, Eso es importante ya que si la paloma que nos va a servir de base para las búsquedas bacteriológicas ha recibido o recibe medicamentos después de un cierto tiempo, los resultados de nuestras investigaciones no será correctos. Por eso, si la paloma ha sido tratada, la dejamos durante tras días con comida y agua clara. Si no ha recibido nada, la sacrificamos, le hacemos la autopsia y le extraemos el hígado, los riñones y la médula que los pondremos en cultivos durante cuarenta y ocho horas. Simultáneamente realizamos una coprocultura. cuarenta y ocho horas más tarde leemos los resultados y separamos e identificamos los brotes bacterianos. Entonces sembramos las bacterias nocivas en medios apropiados y realizamos nuestro antibiograma que se practica de la manera siguiente: la bacterias separadas las ponemos en contacto con unos 15 antibióticos diferentes. Después de un lapso de tiempo que va de 48 a 72 horas, observamos cuáles son los antibióticos que han inhibido más bacterias patógenas. De esta manera conocemos cuál o cuáles son los antibióticos activos contra la afección.
   siempre actuamos de la misma manera sea cual sea la infección supuesta. Bien se trata de neumonía, de paratifosis, etc.etc., siempre comenzamos separando el agente responsable y terminamos haciendo un antibiograma. Evidentemente, este método es más largo (de 4 a 6 días) y más costoso,pero los resultados son mucho más productivos. esta manera de proceder no será probablemente infalible y podemos tener ciertas decepciones pero su eficacia es con mucho superior a aquellas que consiste en administrar cualquier antibiótico sin  siquiera saber si actúa contra las bacterias que queréis destruir. Después de todo, lo único que hacemos es aplicar a las aves lo que desde hace michos años se practica en medicina humana en las clínicas y laboratorios; es decir: 1) Separar la bacteria o virus responsable de nuestra enfermedad: 2) probar diferentes substancias medicamentosas contra el agente patógeno con el fin de poder prescribir la más eficaz.
   La actividad de una substancia quimioterapéutico respecto a tales bacterias se determina (in vitro), con la mayor exactitud, echando gradualmente las diferentes cantidades de la substancia a examinar en tubos de ensayo que contengan un mismo cultivo en un medio líquido, Se toma como punto final la concentración más baja que prevea aún un crecimiento visible; o bien, la concentración que hace disminuir de un 50% el grado de turbiedad, obtenido después de una incubación ce cierta duración.
   El modo pues en que un antibiótico ejerce su inhibición puede ser examinado observando su influencia sobre la curva de crecimiento de un cultivo.
   La influencia de una substancia quimioterapéutica sobre esta curva de crecimiento puede ser de tres tipos:
- Interrupción prácticamente instantánea del crecimiento. De ahí que el medio de cultivo conserve durante horas el mismo grado de densidad óptica (turbiedad) 
   Es por ejemplo, el caso de la estreptomicina. 
- La disminución notable de la densidad óptica (turbiedad) durante la primera hora. Esto indica la destrucción de los gérmenes.
   Esto ocurre con la penicilina.
- Puede ocurrir también que el crecimiento de los gérmenes continúe todavía varias horas. (Está demostrando que la actividad es reversible a la densidad óptica y, por tanto, al crecimiento).
- Es por ejemplo, el caso de las sulfamidas.
   Un antibiótico se llama bacteriostático cuando interrumpe de manera reversible el crecimiento de un cultivo (de bacterias). De aquí se deduce que el número de organismos vivos permanece estable durante varias horas. Se ha demostrado que la actividad es reversible ya que el crecimiento continúa cuando retiramos o neutralizamos el antibiótico.
   En cambio, una substancia bactericida provoca una disminución progresiva del número de gérmenes vivos y el proceso es irreversible porque la substancia, o bien se queda unida a la célula de manera irreversible, o bien lesiona la célula de manera irreversible.
   A pesar de esto, no resulta completamente posible hacer la distinción entre las substancias bacteriostáticas, como tampoco es posible delimitar a cien por cien la célula inhibida a manera reversible o irreversible. Así, muchas (o posiblemente todas) substancias bactericidas, se se administran en concentraciones débiles, actúan de manera bacteriostática. Aunque la distinción entre la actividad bacteriostática y bactericida de una substancia no sea exacta a cien por cien, tiene no obstante una gran importancia en el campo de la quimioterapia, ya que la diferencia es muy grande, si después de la acción limitada de la substancia, muchas o solamente poca bacterias vuelven a iniciar su crecimiento. 

   Por eso, para obtener una terapia óptica con sulfamidas, que sólo poseen una cantidad bactereostática, es necesario mantener durante un tiempo relativamente largo una concentración suficientemente elevada en los líquidos corporales, cosa que no es absolutamente necesaria en el caso de los antibióticos bactericidas como son la penicilina y la estreptomicina. 
   La actividad mayor de la penicilina y de la estreptomicina con relación a la actividad de las sulfamidas, dejaba suponer al principio que las substancias quimioterapéuticas bactericidas eran mejores que las bactereostática. En efecto, con las substancias bactereotáticas  el ave misma tiene que asegurarse por sí misma y con sus medios naturales de defensa la supresión de las bacterias que simplemente han sido frenadas en su crecimiento por esas substancias bactereostáticas, pero que no han sido irreversiblemente eliminadas. Aunque esto solamente sirve para las sulfamidas, ya que los otros antibióticos bactericidas son excepcionalmente activos desde el punto de vista terapéutico.